“Nuestro régimen universitario –aún el más reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una especie ded erecho divino; el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo.  En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La Federación Universitaria (…) se  alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático (…) La autoridad, en un hogar de estudiantes, no se ejercita  andando, sino sugiriendo y amando: enseñando.” Extractos del Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria de 1918

 

 
¿Por qué debatir la democratización política de la Universidad? Un poco de historia (negra)…
 
Mirando hacia atrás en el tiempo, recordamos la última Reforma de los Estatutos de la UNLP: 20 de febrero de 1996. Aquella reforma (que se mantiene vigente hasta el día de hoy) nos impuso la adecuación de los Estatutos a la Ley de Educación Superior (LES). Pero no sólo eso, sino que en aquella oportunidad el movimiento estudiantil tuvo como saldo 250 compañeros y compañeras detenidos a través de la brutal represión policial dirigida por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires entonces a cargo del justicialista Eduardo Duhalde, con la complicidad de las autoridades de la UNLP, el rector radical Lima y su agrupación, la Franja Morada. La LES, promovida no sin una tenaz resistencia docente-estudiantil, legitima el corrimiento del Estado como garante del derecho a la Educación Superior, iguala enseñanza pública y enseñanza privada, promueve una situación de ahogo presupuestario a las universidades, y las habilita (léase obliga) a vender recursos a terceros como forma de financiamiento, deja abierta la posibilidad de establecer aranceles y restricciones al ingreso, permanencia y egreso de los  estudiantes, anula la conquista histórica del co-gobierno igualitario docente-estudiantil, entre otras. Desde hace ya muchos años, entonces, observamos el atropello a la Educación Pública Superior y la última Reforma de los Estatutos agudizó aún más esa crisis, por lo que cabe preguntarse qué hubiera pasado si los mecanismos de decisión a la hora de tomar ese tipo de determinaciones hubiesen sido apenas democráticos. Pues, un engranaje indispensable en este proceso privatizador de la Educación Superior fue la corporación económico-política universitaria, que ha sido la adecuadora de los estatutos, y una de las principales beneficiarias de las reformas educativas neoliberales. Esta corporación constituye una trama clientelar organizada principalmente alrededor de los partidos neoliberales (UCR, PJ, etc.) y sus brazos estudiantiles (Franja Morada, etc.).
Ya más cerca en el tiempo, a partir de los hechos ocurridos en la UBA y en la Universidad Nacional de Comahue, pero con base en una demanda democratizante surgida en la crisis de representatividad expresada en el 2001, se comienza a visualizar la necesidad de “democratizar la Universidad”, planteando principalmente la revisión de los órganos de cogobierno, los mecanismos de toma de decisiones, y el sentido de la Educación Pública Superior.
Hasta aquí, y por los hechos relatados, queda en evidencia la necesidad de cambiar el régimen de co-gobierno actual, así como el sentido de la Educación Superior, que no ha hecho más que servir a los intereses y ambiciones de unos pocos, la corporación económico-política universitaria. Porque, si la educación pública está en crisis, como suele escucharse, y estos sectores minoritarios tienen la dirección de esa educación desde hace décadas, ¿de quién es directamente la responsabilidad de esa situación de crisis?
Los actuales mecanismos de gobierno, impuestos a través del autoritarismo y la fuerza en aquel nefasto 20 de febrero de 1996, no ha sido más que parte de un plan sistemático para precarizar la Educación Pública Superior, degradando las carreras de grado, cediendo su autonomía ante las exigencias de la CONEAU, así como ante la “extorsión presupuestaria” del Gobierno Nacional, y adecuando la formación académica a las necesidades del mercado regulado por las exigencias de los organismos internacionales de crédito y las grandes empresas. Este esquema responde obediente a las reformas estructurales exigidas por los gurúes del neoliberalismo y el neo-  conservadurismo, que hoy, como ayer, tratan de maquillar sus intenciones mediante discursos “progresistas”, pero que siguen sosteniendo a la educación como una mercancía factible de ser canjeada por deuda externa (!). Este modelo educativo mostró a las claras su agotamiento y es por eso que la urgente e inmediata reformulación de la educación universitaria es una tarea que no podemos evadir; hace a nuestro deber como ciudadanos y futuros trabajadores y trabajadoras profesionales al servicio del pueblo. UNIVERSIDAD PÚBLICA:

Hoy en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) se está discutiendo la Reforma del Estatuto. La invisibilidad del tema contrasta con la importancia de tal proceso. Entonces, si muy pocos saben qué y cómo se discute, debemos recordar por qué y cuándo surgió la necesidad de esta Reforma.

¡TRANSFORMARLA PARA DEFENDERLA!
 

 

¿Y por casa cómo andamos? (o ¿es verdaderamente democrática la UNLP?)

Cuando hablamos de “democracia” nos estamos refiriendo a quiénes y cómo toman las decisiones que afectan de una u otra forma a todos/as. En este sentido tenemos que preguntarnos:

¿existe verdadera representatividad en los órganos de decisión máxima
cuando objetivamente sólo el 4% de la comunidad universitaria posee la mitad más uno de los representantes en los diferentes espacios de gobierno?

Desde nuestro humilde entender creemos que este sistema de gobierno es anacrónico, anti-democrático, otorgando a una clara minoría de la comunidad universitaria un poder excesivo, mientras que el sector mayoritario (el claustro estudiantil y los auxiliares docentes) están infra-representados, y al tiempo que el claustro “no docente” continua sin representación plena, es decir, con voz pero sin voto. La situación denunciada por la Federación Universitaria de Córdoba allá por 1918 sigue por completo vigente, mientras la UNLP se jacta de un discurso reformista vacío.

Un punto que llama poderosamente la atención, es funcionamiento actual del propio Consejo Superior que por Estatuto se debe reunir una vez por mes pero el funcionamiento de los últimos 3 años demuestra que con suerte se reúne dos veces al año, negando así los reclamos de los diferentes sectores de la Comunidad Universitaria hoy infra-representados, o sin representación como el caso de los “no-docentes” o los Colegios pre-Universitarios, lo cual muestra el desfasaje entre el actual co-gobierno, y uno verdaderamente democrático que incluyera estos debates y reivindicaciones. En el extremo se ha llegado a que la mayoría de las decisiones emanan por decreto de la presidencia, o por ordenanza donde los consejeros firman por despacho el orden del día sin debate alguno.

 A principios de 2007, la discusión iniciada en la UBA y Comahue, es trasladada a la Universidad de Rosario, y a la UNLP, en el marco de la elección del rector1. Pero ante el reclamo de los estudiantes de la FULP, del Frente de Graduados y Docentes, y de un sector importante de los trabajadores no-docentes (este frente opositor presentó una declaración de repudio a los mecanismos de elección de rector que estaban siendo adoptados, y por una Reforma democrática de Estatutos, declaración que fue firmada por 42 consejeros académicos, asambleístas de la Asamblea Universitaria), que planteábamos la discusión sobre la situación de la Educación Superior, especialmente sobre la UNLP, las autoridades universitarias resuelven realizar la elección de rector en Inchausti (a 300km de la ciudad de La Plata) esquivando el debate de fondo y eligiéndose nuevamente entre ellos mismos, dejando para más adelante la Reforma de los Estatutos. Casos paradigmáticos fueron los de las facultades de Medicina, Arquitectura, Periodismo e Ingeniería, donde el decano fue electo sin la totalidad de los consejeros presentes, violando lo que dicta de modo explícito el Estatuto de la UNLP. Quedaba a las claras, entonces, una vez más la lógica corporativa de esta minoría de la Comunidad Universitaria.

La ilegítima e ilegal “Asamblea Universitaria” (!) de elección de rector fue repudiada por un gran sector de la comunidad universitaria, especialmente por el conjunto del movimiento estudiantil a través de la Federación Universitaria de La Plata (FULP) mediante masivas movilizaciones y la posterior toma del rectorado en protesta por el autoritarismo de las autoridades de la UNLP, y en reclamo de la urgente revisión y Reforma del Estatuto de nuestra “alta” casa de estudios.

 Este accionar por parte de las autoridades y de las minorías no es más que otro argumento, entre tantos, por el cual debemos avanzar en la urgente democratización de la Universidad Nacional de La Plata para la efectiva y equitativa distribución del poder en las decisiones de nuestra casa de estudios, pues el conjunto de la Comunidad Universitaria debe ser el protagonista soberano en los destinos de una herramienta tan importante para nuestro pueblo como lo es la Educación Superior.

 

PROPUESTAS PARA LA REFORMA DE ESTATUTO DE LA UNLP

 

Preámbulo (o Reforma del Art. 1º): Reivindicación de la Educación Pública, Estatal, Gratuita, Abierta, Laica, Autónoma, democráticamente co-gobernada, Científica y de Calidad. Rechazo a la mercantilización de la educación. La educación no puede ser una mercancía en ninguna de sus formas. La Universidad Publica debe estar al servicio efectivo del pueblo que la sostiene, así como conformarse en agente para la mejora en la situación de los sectores socialmente más desfavorecidos. Se debe incluir la promoción de mecanismos que aporten a eliminar las desigualdades de género, etnia y/o clase social, hacia el interior de la Comunidad Universitaria, así como en referencia al conjunto de la sociedad. Por otra parte debe hacerse explicito el rechazo a la Ley de Educación Superior, por haber dejado la puerta abierta a la implementación de aranceles, ha profundizado la flexibilización laboral, y la mercantilizacion de la educación, entre otras cuestiones. En esta sentido debe explicitarse la gratuidad en todos los niveles de la enseñanza. La UNLP debe expedirse contra los subsidios económicos y privilegios políticos otorgados a la educación privada. Que exija que esos fondos sean destinados a la Educación Pública. Rechazo del eufemismo “educación pública de gestión privada”.
Co-gobierno efectivo (Ref. Art. 53º, 71º): el gobierno en la Universidad (esta denominación incluye a las Facultades) será ejercido en todas sus formas por las instancias colegiadas de cogobierno (Consejo Departamental, Consejo Académico, Consejo Superior, Asamblea Universitaria) , y no por Decanos o Presidente de la Universidad (la Reunión de Decanos no es ni puede ser un órgano de gobierno). Estos cargos ejecutivos cumplen tareas de representación simbólica, administrativas, entre otras. Defendemos un régimen de gobierno colegiado, parlamentario, plural; nos oponemos al fortalecimiento actual de un régimen basado en el unipersonalismo, el presidencialismo, la unilateralidad. En este sentido las Juntas departamentales actualmente consultivas deben ser resolutivas y tener la proporcionalidad del Consejo Académico (Ref. Art. 22º), que propondremos debajo.
Claustro Único Docente (Ref. Art 53º, 71º, 84º, 90º) : que todo aquel graduado que cumpla funciones de docencia en la Universidad , vote y pueda ser elegido dentro de un Claustro Único Docente. El régimen actualmente vigente otorga una representación desproporcionada a un

sector minoritario dentro de los docentes (“claustro de profesores”), mientras que una gran mayoría de quienes cumplen tareas de docencia (“auxiliares”), están infra-representados en el Claustro de Graduados. La actual segmentación de la planta docente no tiene justificativo

pedagógico-académico, sino estrictamente político, vinculado a mantener un “gobierno de pocos”.  En el debate acerca de la conformación del claustro docente, NADIE ha elevado argumentos públicamente a favor de la segmentación de los docentes en profesores y auxiliares (Ref. Art. 37).  Actualmente otras universidades del país (por ej., Univ. Nac. de Rosario) cuentan con un régimen de Claustro Único Docente. Además, se deben incorporar mecanismos de inclusión para que los docentes “interinos” también sean representados en el Claustro Único Docente. Una posibilidad es que sean incluidos a partir de cierta antigüedad, por caso, dos años.
Aumento de la Representación Estudiantil (Ref. art. 53º, 71º,84º): tanto docentes como estudiantes somos constructores del conocimiento. No hay razones académicas que determinen que los docentes deban tener mayor representación que los estudiantes en los
órganos de co-gobierno. La estructura actual descansa en razones políticas y jerárquicas, en una concepción de educación autoritaria, que debemos desmantelar.
Incorporación plena de los trabajadores “no-docentes” con voz y voto (Ref. Art 43º, 53º, 71º): los órganos de Co-Gobierno no resuelven sólo “cuestiones académicas” (tal es la función de algunas Comisiones específicas, como ser el caso de la Comisión de

Enseñanza), sino que sus tareas refieren a la dirección político-administrativa de la Facultad y la Universidad. La exclusión de este actor fundamental de la Comunidad Universitaria que son los trabajadores “no docentes” refiere a una depreciación elitista de su trabajo. Y hablamos de “incorporación plena” porque entendemos que deben ser incorporados a todas las instancias del Co-Gobierno: Consejo Académico, Consejo Superior, Asamblea Universitaria, Junta Electoral, etc.. Actualmente muchas universidades del país tienen representación no-docente con voz y voto, por ej., Univ. Nac. de Córdoba. Por otra parte, nos hacemos eco de la demanda de los trabajadores no-docentes de ser denominados con un nombre “por la positiva”.

Claustro de Graduados (Ref. Art 53º, 71º, 84º, 90º): al unificar la representación del conjunto de los docentes en un único claustro, nos queda un claustro de “graduados puros”, donde no serán ya representados los auxiliares docentes, sino que debería ser mantenido para la

representación de Extensionistas, Investigadores “puros” (docentes-investiga dores deberán optar por el claustro en el que deseen votar), y Estudiantes de posgrado. Entendemos que estos tres sectores forman parte de la Comunidad Universitaria, al igual que estudiantes, trabajadores docentes y no docentes. La representación para los Extensionistas debe ser considerada a partir de la jerarquización de la Extensión que se pretende en la presente Reforma del Estatuto. La representación de los Investigadores ya fue incorporada en Reformas de Estatutos recientes, tal el caso de la Univ. Nac. de la Patagonia San Juan Bosco.

 Quórum para sesionar: Quórum perfecto (ref. Art. 99º) para elegir Decano: debe ser mantenido; quórum por claustro para las sesiones ordinarias en todos los órganos de co-gobierno, es decir, debe estipularse una cantidad de consejeros por claustro para poder sesionar: por ej., 50% de cada claustro para que haya quórum, y no 50% sobre el total.

 Representación de las minorías (ref. Art. 84º): se debe modificar el actual sistema de representación de minorías que fija un porcentaje (25%) para obtener representación en los órganos de Co-gobierno. Proponemos la aplicación de algún sistema de proporcionalidad (por

caso, sistema “dont”) para adjudicar las representaciones entre mayoría y minorías.
Consejo Académico (ref. Art. 71º): Entendemos que el gobierno de las unidades académicas es de orden político-académico por lo que entendemos que la representación debe estar orientada a quienes construyen el conocimiento en un sentido dialógico (docente-estudiante)

y no en el sentido bancario donde el conocimiento es propiedad reservada a la minoría de profesores, estableciendo una relación unilateral de imposición-trasvase docente®alumno/estudiante. Proponemos un régimen de co-gobierno basado en la representación paritaria docente-estudiante. A ello le agregamos la representación “no docente”, y la representación del graduado puro.

 Incorporación de los Colegios dependientes de la Universidad (ref. Art. 53º): los colegios no tienen ningún tipo de representación en los ámbitos en que se define la política educativa, política que los afectará tanto como al resto de la Universidad. El objeto con el que estos colegios fueron creados y subsisten tiene una íntima relación con la Universidad: la educación allí impartida se piensa en continuidad con la Educación Superior. Deben tener voz y voto tanto en el Consejo Superior como en la Asamblea Universitaria, como así también la autonomía para que su propia comunidad disponga del derecho de poder elegir sus autoridades y sus representantes, al contrario del formato actual donde las autoridades de la UNLP definen sobre la recomendación de dichas comunidades, para evitar lo antes sucedido donde no se

respetó la voluntad de la mayoría, como el caso del Colegio Liceo en el 2007.
Eliminar el voto de los Decanos del Consejo Superior (ref. Art. 53º): el Decano pertenece al Claustro de Profesores, que ya tiene representación en el Consejo Superior, elegida en forma directa (a diferencia de la elección de Decano). Así como el decano no tiene voto en la Asamblea Universitaria, sino los representantes por claustro, tampoco debería ser parte del Consejo Superior con voto. La presencia con voz y voto de los Decanos en el Consejo Superior no tiene ningún justificativo democrático, ni pedagógico-académico, sino por completo político, vinculado a garantizar la mayoría automática para un sector minoritario de la Comunidad Universitaria: el actual Claustro de Profesores. Tampoco debería tener voto en la Asamblea de elección de rector, por las mismas razones. Por razones similares, también debe eliminarse la figura del presidente de la UNLP de los Art. 44º y 51º: el gobierno de la Universidad debe ser ejercido exclusivamente por los órganos de co-gobierno.
Consejo Superior (ref. Art. 53º): Debe reunirse efectivamente una vez al mes (Art. 54º), y su composición debe respetar el mismo espíritu que el de los Consejos Académicos, más los representantes de los Colegios dependientes de la Universidad.
Asamblea Universitaria (ref. Art. 45º): se debe mantener la concepción de que está compuesta por los Consejos Académicos. No tiene razón de ser la posición de que formen parte con voz y voto los Decanos. Por otra parte, deben incluirse a los Colegios dependientes de la

Universidad. Con el objeto de debatir las líneas prioritarias en Investigación, Extensión y Docencia, y políticas educativas en general. Entendemos que la Asamblea Universitaria debe dejar de funcionar exclusivamente como mecanismo de elección de rector, y constituirse en pilar de la democracia universitaria, reuniéndose por Estatuto al menos una vez al año. Debe servir de contralor de la presidencia de la Universidad, ejercer el control sobre manejo de recursos y evaluar los avances en el programa de gobierno.

 Extensión Universitaria: Rever su concepción de aplicación de un saber ya acabado y considerado como superior a otros saberes de la sociedad y ser, en cambio, concebida como instancia de construcción del saber. La extensión universitaria debe aportar a las prácticas

emancipadoras de los sectores populares, este es el sentido y la función social de la Educación Popular. Por esto la Extensión Universitaria no es la venta de recursos a terceros, donde se emplea a estudiantes como mano de obra precarizada al servicio de empresas privadas.

Proponemos un enfoque de la praxis de la educación en que la reflexión crítica se base en la práctica. Por esto creemos que es necesario fomentar desde la Universidad una verdadera extensión-comunicación de los saberes que en esta institución se construyen, con otros sectores

del pueblo que hoy no acceden a la Universidad, con el fin de dialogar con esos saberes populares construyendo conocimiento colectivo que contribuya a la transformación y desarrollo de la sociedad. Con este fin nos parece necesario que la extensión este pensada en dialogo con

organizaciones populares que nos puedan transmitir sus necesidades, y no concebir la extensión como la imposición de un saber, que el otro no cree necesario. No reproducir las lógicas de saberpoder que hoy se dan en la Universidad. La Extensión Universitaria debe estar comprendida en los planes de estudio, debe ser jerarquizada en el curriculum universitario, y ser reconocida como

prácticas en investigación, así como entre la carga horaria de los docentes universitarios. Entendemos que la Extensión Universitaria debe jerarquizarse al nivel de la enseñanza y la investigación, pasando a estar al nivel del Título II (actualmente es el Título VIII).
Ingreso, Permanencia y Egreso: se deben impedir por Estatuto la existencia de ingresos eliminatorios (como el de Medicina), o restricciones encubiertas (por caso, las ord. 97 y 145 de Cs. Económicas, entre otras). No más aranceles encubiertos, aportes voluntarios,

impuestos administrativos (por caso, para la entrega del titulo), en los Centros Regionales o congresos de la UNLP (Ref. Art. 52º punto 26). La UNLP debe hacer de la gratuidad de la enseñanza una reivindicación esencial. El acceso, permanencia y egreso de los estudiantes de la

Universidad, no puede verse condicionado por razones de origen social, etnia o género. Se debe fomentar la creación de mecanismos que promuevan la igualdad en el ingreso, en la permanencia y en el egreso de nuestra Universidad.
Docencia e Investigación: Garantizar la periodicidad de Concursos Docentes (Art. 9º). Implementar la proporcionalidad antes propuesta para el co-gobierno en el jurado de los concursos docentes. Cambio en los parámetros de Selección Docente (defendemos la necesidad de

garantizar la estabilidad laboral docente, y la Carrera Docente). Actualmente, por ej., está sobrevalorada la publicación en revistas internacionales, e infravalorada la propuesta pedagógica. Garantizar la gratuidad del Posgrado (Ref. Art. 52º punto 26). La investigación que la Universidad debe financiar es aquella dirigida a generar conocimiento en beneficio de nuestro pueblo, partiendo de la base de que las demandas sociales no son las demandas del mercado, puesto que precisamente las mayorías sociales carecen de poder adquisitivo en el mismo. Ambas, docencia e investigación, deben ser reformuladas en sus principios, métodos y formas, incorporando la concepción de la Educación Popular y la Investigación-Acción Participativa.

Financiamiento: la Educación Superior es exclusiva responsabilidad del Estado Nacional Ref. Art. 52º punto 26). No debe ser confundido Autonomía (político-académica) con Autarquía (económica). “Recursos propios” son los recursos del Tesoro Nacional: la venta de recursos a

terceros condiciona la producción de conocimiento. Nos oponemos a la venta de inmuebles de la Universidad para solventar gastos internos.

Autonomía Universitaria (Art. 1º y 3º): No a la CONEAU ni a cualquier otra organismo privado ajeno a la comunidad universitaria que incida en la vida universitaria de forma unilateral y autoritaria respondiendo a los intereses políticos y económicos de minorías empresariales,

partidarias, etc. La Universidad debe autodeterminarse desde su comunidad académica (trabajadores, estudiantes y graduados) y en interacción e integración cooperativa y democrática con la sociedad toda. La “autoevaluación” promovida por la CONEAU también atenta contra la Autonomía Universitaria.

Bienestar Universitario: Institucionalización del servicio, que sea contemplado dentro del Estatuto y le sea destinado un porcentaje del presupuesto universitario que no quede supeditado a las voluntades de los gobiernos de turno. El servicio de bienestar estudiantil debe hacerse extensivo, también, al conjunto de los trabajadores de la Comunidad Universitaria (es decir: docentes y no docentes). Por otro lado, la UNLP debe dejar de ser prestataria de mano de obra en negro (por ej., a través del programa ProLab), e impulsar una verdadera política de Bienestar Universitario .
 
Ninguna persona en la UNLP que haya cumplido funciones políticas en la última dictadura: El marco democrático planteado para una Universidad Pública no debe permitir la pertenencia a su vida institucional, por coherencia y en reserva y beneficio de sus principios, de ningún actor funcional a la última dictadura militar (incorporar al Art. 6º de la enseñanza, y agregar como Art. al Capítulo I del Título I). Asimismo se deben prever mecanismos de denuncia ante cualquier promoción doctrinal de valores antidemocráticos, discriminatorios, etc.
 
Tales propuestas son condiciones de posibilidad para progresar definitivamente en la recuperación de la Educación Pública Superior, y a través de ellas cumpliremos en parte el objetivo de inscribir a la Educación Superior como una herramienta esencial para el desarrollo de nuestro pueblo y como pilar fundamental de su emancipación. La Educación, la Investigación y la Extensión Universitarias deben ser herramientas para consolidar nuestra soberanía, en consonancia con el espíritu latinoamericanista

de la Reforma del 18, para romper con la dependencia imperialista. Entendemos necesaria una reforma integral de la Educación Superior para construir una Universidad Popular que realice su sentido genuino. Para ello debe refundarse real y concretamente mediante un verdadero co-gobierno democrático y plural sobre una base de índole Pública, Autónoma, Gratuita, Laica, Crítica, Científica y Popular para garantizar la producción crítica y contextuada del conocimiento.

 

Por todo esto, hoy como ayer, seremos parte de la lucha efectiva por esa Universidad que soñaron los reformistas  latinoamericanos, y no permitiremos que se intente legitimar y profundizar un modelo para el beneficio de las minorías privilegiadas universitarias y sociales.

UNIVERSIDAD PÚBLICA: ¡TRANSFORMARLA PARA DEFENDERLA!
 
 
 
1 Para señalar lo estructural de la demanda de democratización, se puede señalar a su vez, que en este año 2008, en la

Universidad Nacional de Mar del Plata, se está dando un proceso de similares características a los de Univ nac. de

Comahue, UBA, UNLP, y Univ. Nac. de Rosario.

 

 

COPA

MUECE-Económicas, Minga-Veterinaria, epde-Exactas, Aule-Psicología, Fandango-Periodismo, epde-

Ingeniería) – en el Frente Popular Darío Santillán

 

La Brancaleone

– Corriente de Graduados y Docentes de la UNLP

La Fragua

– Agrupación de Trabajadores – en el Frente Popular Darío Santillán

 

 

 

 

 

 

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Jorge Julio Lopez

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