CATEDRA LIBRE CHE GUEVARA

Jueves 29 de junio de 2006
Invitado: Daniel De Santis

EL MARXISMO EN AMERICA LATINA

Daniel De Santis: Esta clase está en el programa como Revolución Salvadoreña, La Columna Prestes y algo más. Pero, cuando me puse a preparar la clase, me pareció mucho más abarcador y más completo ver esos temas en un marco más general, que también puede servir como punto de partida para el próximo cuatrimestre. También me di cuenta por qué haber estudiado la revolución mexicana me impactó tanto, me llamó tanto la atención. Porque ahí, en la Revolución Mexicana, uno ve la participación de las distintas clases sociales, en una revolución muy profunda, en forma muy clara.
Allí vemos cómo participa la oligarquía tradicional, con Porfirio Díaz, el sector más modernizante de la gran burguesía, Madero y Carranza; la pequeña burguesía con Álvaro Obregón; los peones rurales y los campesinos, con Villa y Zapata; y la participación de la clase obrera, que se estaba organizando, era muy pequeña, organiza en la ciudad de México y en otras ciudades la Casa del Obrero Mundial, y cuando se produce la ruptura entre Villa y Obregón, este levanta la consigna “luchar contra la reacción”, identificando a Villa como contrarrevolucionario. Y desde la Casa del Obrero Mundial, los obreros organizan varios Batallones Rojos para luchar contra el contrarrevolucionario Villa. Las dos clases fundamentales de la revolución, los peones rurales junto al campesinado pobre de un lado y la clase obrera urbana del otro, terminan enfrentadas. Van a una dolorosa y terrible tragedia. Obviamente que una vez que derrotan a Villa, la burguesía reprime a los Batallones Rojos y a la Casa del Obrero Mundial.
Uno ahí ve muy claro cómo participan las distintas clases sociales. Y la clase obrera, si bien tenía el socialismo como consigna, éste estaba muy difuso. Era una mezcla de sindicalismo, anarquismo, en sus distintas corrientes. Todavía el socialismo marxista no había llegado a América Latina o, mejor, no se había instalado, y mucho menos podía tener una participación protagónica en un proceso revolucionario. Recién después de la revolución mexicana, después de la Revolución Rusa, el marxismo se va a comenzar a desarrollar en América Latina.
Lo que vamos a ver hoy es cómo llega el marxismo y las etapas en las que podemos dividirlo. Usé como fuente bibliográfica, fundamentalmente, un trabajo de Michael Löwy, que es un marxista brasileño, que vive en Europa y es adherente, militante, de la IV Internacional, trotskista. El trabajo que hace es muy interesante, sirve como base bibliográfica, está escrito más o menos en 1980. Y marca tres períodos del marxismo, a los que yo les agregué uno más. Un primer período revolucionario entre 1918 y 1935, un segundo período reformista que va del VII Congreso de la Tercera Internacional a 1959 con el triunfo de la Revolución Cubana, que abre un nuevo período revolucionario. Yo agregué un cuarto período que es el que se inicia con la caída del Muro de Berlín, la desintegración de la Unión Soviética, la derrota de la revolución en América Latina. Los tres períodos que marca Löwy están caracterizados por el papel que juegan los dirigentes y las organizaciones marxistas en los procesos revolucionarios. Pero yo no me basé en eso, sino en la situación política general, que es lo que acabo de señalar: la caída del muro de Berlín, la desintegración de la Unión Soviética y la derrota de la revolución en América Latina.
Y si uno va a hablar de los marxistas, podría decir también la deserción de gran cantidad de marxistas que se pasaron al campo de la burguesía. Y por eso creo que es correcto caracterizar a este cuarto período como contrarrevolucionario. Pero creo que estamos saliendo y esta clase tiene que ver con eso. Esta clase se enmarca en una recuperación del marxismo, que, acá en Argentina, viene de la Rebelión del 2001. Por lo menos, recuperamos el lenguaje marxista. Podemos decir “imperialismo”, “marxismo revolucionario”, “partido político”, y nadie se tira por la ventana. Antes del 2001, uno pronunciaba estas palabras y Jesucristo, en la cruz, estaba más aliviado que uno.

El carácter y las vías de la revolución.

En el marxismo, un primer tema central que se va a debatir y que va a permitir caracterizar cada uno de estos períodos es la posición que tienen los marxistas en el mundo, en este caso en América Latina, con respecto al carácter de la revolución, el que lleva más o menos implícito el otro problema cardinal de una revolución: el problema del poder. ¿Qué significamos con “el carácter de la revolución”? El marxismo realiza un análisis de la estructura económico-social de un determinado país, de un continente, establece cómo está integrada esa formación social, o sea analiza las diferentes relaciones de producción (comunismo primitivo, americano pre colombino -similar al “asiático”-, esclavista, feudal, pre capitalista, capitalista) que se hallan presentes, cuáles son dominantes, cuáles secundarias, cuáles subsisten de períodos anteriores, y a partir de ese análisis describe una formación social, es decir, el conjunto de relaciones de producción que se dan en el marco de una sociedad. Esquemáticamente y como ejemplo de relaciones de producción mencionamos: capitalista-trabajador asalariado, es una relación de producción capitalista; señor feudal-siervo, relación de producción feudal; esclavista-esclavo, relaciones de producción esclavistas. Después, Marx también analiza una relación anterior al esclavismo, a la que llama relación asiática, que es una estructura de castas, que, en buena medida, las culturas más desarrolladas que había en América Latina tenían que ver con esas estructuras, y que tienen mucho parecido con las culturas maya, azteca o inca, aunque en estas se mantuvieron mucho más formas comunitarias de producción y de vida social.
Entonces, los marxistas que se plantean hacer una revolución analizan esto y de acuerdo a la conclusión que sacan, dicen: “bueno, si las relaciones de producción dominantes son las feudales, acá no se puede hacer otra cosa que una revolución burguesa”. Por ejemplo: la Revolución Francesa que se inició en 1789, o la revolución inglesa del siglo XVII, que fue más económica que política. Si la relación dominante es capitalista, corresponde, desde esta lógica, una revolución socialista. Yo lo digo así, muy sencillamente, para comprender esquemáticamente estos conceptos. Pero no ha sido algo sencillo en la historia del marxismo y de los marxistas. Esta discusión ya viene de Europa. Marx habla de estas cuatro relaciones de producción: antigua, esclavista, feudal y capitalista, que fueron las relaciones de producción que aparecieron históricamente en Europa y de allí se estableció, bastante esquemáticamente (después vamos a ampliar esto) que en muchos países de Europa, salvo Inglaterra o Francia, y luego en Alemania, en los que predominaban las relaciones de producción capitalista, correspondía hacer una revolución democrático burguesa. Ejemplo clásico: Rusia.
¿Qué pasó? Vino la Revolución Rusa de 1905 en la que la burguesía no va a fondo en la revolución democrático burguesa. Y ya surgen ahí los análisis de los dos pensadores más importantes. Lenín en su libro Dos tácticas del proletariado en la revolución democrática dice: revolución democrático burguesa, sí, pero el partido socialdemócrata ruso tiene que ponerse al frente. Trotsky, unos meses antes, escribe su artículo sobre la revolución permanente: la revolución es democrática burguesa, pero la burguesía no iba a ser consecuente con eso, por lo tanto la clase obrera tiene que ponerse al frente y transformar la revolución democrático burguesa en revolución socialista.
Viene la revolución de febrero de 1917 en Rusia, triunfa la revolución burguesa desde el punto de vista político, y todo el Partido Bolchevique (el partido de Lenín), que ya se había separado de los mencheviques (socialdemócratas), ateniéndose al esquema de las distintas etapas de la evolución social, sostiene que llegada la revolución democrático burguesa, la burguesía se tiene que instalar en el poder, se tienen que desarrollar las fuerzas productivas del capitalismo y, por lo tanto, hay que apoyar la revolución democrático burguesa y el desarrollo capitalista en Rusia. Llega Lenín en abril y patea el tablero con las tesis de abril, él dice que la revolución burguesa ya triunfó y ahora hay que luchar por la revolución socialista (dicho en una simplificación brutal), que finalmente va a triunfar en octubre de 1917.
¿Qué pasa? Esta misma discusión se traslada a América Latina. Pero vamos a ver cómo se traslada. Porque no se traslada de un día para el otro. Antes de 1918, antes de la Revolución Rusa, en América Latina existían algunas corrientes socialistas, entre las cuales los marxistas eran muy pocos. En Argentina, hay un ingeniero alemán, Germán Avé Lallemant, un intelectual destacado, que tiene posiciones revolucionarias, va a publicar el periódico El Obrero, de clara orientación marxista, internacionalista, rechaza la división por nacionalidad, polemiza con los mazzinianos de izquierda a quines critica diluir a la clase obrera en un conglomerado junto a la pequeña burguesía, es crítico de Juan B. Justo, del Partido Socialista, pero no logra constituirse como un partido de la clase obrera, y Löwy no lo toma, aunque lo nombra, pero no lo considera como para decir que allí está el origen del marxismo en Argentina, en América Latina. Pero fue una antecedente importante del marxismo y, por ejemplo, jugó un papel en la organización de los actos del 1º de mayo de 1890, que se celebraba por primera vez en el mundo en cuatro ciudades de Argentina.
De la misma época son los orígenes del Partido Socialista. Juan B. Justo también contribuyó con la organización de los actos del 1º de mayo de 1890, cuatro años después comenzaron las negociaciones para fundar un partido de los socialistas. Finalmente el Partido Socialista se fundó en 1896 por la fusión de varios grupos ideológicos y organizaciones sindicales, los que originalmente estaban divididos por nacionalidad: Los alemanes de Vorwärts, los franceses de Les Egaux, los italianos del Fascio dei Lavoratori y un grupo argentino, el Centro Socialista. Además Juan B. Justo hace la primera traducción en el mundo, al castellano, de El Capital. Pero Juan B. Justo no era completamente marxista, tenía además influencias del positivismo desde el punto de vista filosófico, que era una corriente muy importante del pensamiento burgués del siglo XIX. Por lo tanto, no se puede considerar a Juan B. Justo como el primer marxista en América Latina. Vendría a ser el ala derecha del socialismo, Juan B. Justo y el Partido Socialista Argentino (los compañeros que realizan las desgravaciones de las clases militan en el Partido Socialista y me dijeron que con esta simplificación soy injusto con Juan B. Justo, les dije que les agradecía la crítica y que me iba a preocupar por conocer más sobre Justo).
La otra expresión importante del socialismo en América Latina, anterior al marxismo, es el Partido Socialista chileno, cuyo principal dirigente era Luis Emilio Recabarren. Recabarren es un obrero socialista, revolucionario, que cuando triunfa la Revolución Rusa en el ´17, adhiere y se hace sinceramente comunista, revolucionario, aunque ideológicamente sigue manteniendo influencias de su formación anterior. Una expresión de eso es subestimar el papel del campesinado en un proceso revolucionario, y sobre todo en América Latina.
El que va a plantear, el que va a abrirle la cancha al socialismo, el que va a plantear un panorama más amplia del proceso revolucionario desde el socialismo, es el marxismo. Porque para los socialistas pre marxistas, el campesinado era una fuerza reaccionaria, estaban muy influenciados por el liberalismo, eran movimientos anti clericales, de reivindicación de la clase obrera, sí, pero no tenían un proyecto para el conjunto de la sociedad. El marxismo se va a preocupar por construir este proyecto. Va a decir, bueno, la clase obrera es la más revolucionaria, pero tiene que dirigir un proceso revolucionario cuya propuesta tenía que ser una propuesta para el conjunto de la sociedad, pero esto tampoco va a ser sencillo. Podemos decir que previo a la Revolución Rusa no se había instalado el marxismo en América Latina.

Primer período revolucionario.

Cuando triunfa la Revolución Rusa, el Partido Socialista chileno (fundado en 1912) se pasa mayoritariamente, casi totalmente, podríamos decir que se transforma en el Partido Comunista chileno. En cambio, en Argentina, es el ala izquierda del Partido Socialista la que va fundar el primer Partido Comunista del mundo, después del Partido Bolchevique, el 6 de enero de 1918. Inicialmente se llama Partido Socialista Internacionalista, pero después, al poco tiempo, le cambian el nombre y le ponen Partido Comunista. Otros partidos comunistas importantes van a surgir, por ejemplo, en México y en Brasil, que van a formar por la conjunción de agrupamientos anarquistas influenciados por la Revolución Rusa, y otros compañeros, otros militantes, también, dispersos, que simpatizan con la Revolución Rusa.
Recordemos, cuando vimos con Luis Bruneto que la II Internacional había entrado en crisis a partir de la primera guerra mundial y que en septiembre de 1915, se realiza una conferencia internacional en Zimmerwald, en Suiza, de unos pequeños grupos socialistas internacionalistas, la mayoría de ellos eran el ala izquierda de los Partidos Socialdemócratas europeos, que intentaban formar una corriente internacional de oposición a la guerra imperialista. El ala izquierda de esta conferencia de Zimmerwald se va a consolidar con el triunfo de la Revolución Rusa, y sobre la base de este triunfo estos grupos revolucionarios de Alemania y de otros países, van a constituir en 1919 la III Internacional, van a organizar el Primer Congreso de la Internacional Comunista o III Internacional. En mayo de 1919 se hace el primer congreso, en julio del ´20 el segundo, en junio del ´21 el tercero y en noviembre del ´22 el cuarto congreso. Estos cuatro congresos van a estar dentro de lo que se llamó el Primer Período de la Internacional.
En la Internacional del primer período, el período revolucionario, Lenín está vivo, Trotsky está jugando un papel relevante en la revolución. Tiene una política ofensiva, de extender la revolución a todo el mundo, al menos a toda Europa, o sea tiene una visión internacionalista de la revolución y va a plantear que esas revoluciones tienen que estar dirigidas por el proletariado para poder avanzar hacia el socialismo. Desde el punto de vista de la política internacional, para América Latina hay muy pocos documentos de estos primeros cuatro congresos que se refieran a América Latina, aunque hay algunos que cita Löwy. ¿Qué plantean para América Latina? Que hay que hacer una revolución democrática, agraria, antiimperialista y socialista. Plantean la combinación de las tareas democrática, y antiimperialistas pero, además, se plantea que debe culminar en una revolución socialista.

Julio Antonio Mella

Estas ideas son tomadas por los distintos partidos comunistas y las figuras más destacadas van a ser Julio Antonio Mella (1903-1929), que es un joven cubano. En 1925 se funda el Partido Comunista cubano. Mella no es el principal fundador, pero sí un hombre muy activo que se va a ir destacando… es joven, tiene 22 años, más o menos, y venía participando en el ámbito universitario, funda la Liga Anticlerical de Cuba en 1922, la Federación de Estudiantes Universitarios en 1923, la Liga Antiimperialista de las Américas y participa en la formación del Partido Comunista cubano en 1925..
Mella va a tener varios escritos en los que plantea con claridad que la lucha no era solamente en contra del imperialismo, en contra de la dictadura (Cuba, en esos años es encontraba bajo la feroz dictadura de Gerardo Machado), sino que había que luchar también por el socialismo. Tiene una polémica con un líder antiimperialista peruano, Víctor Raúl Haya de la Torre, que en 1924 funda el APRA, Acción Popular Revolucionaria Antiimperialista, que se planteaba un movimiento en el ámbito latinoamericano en la lucha contra el imperialismo. Mella acusa a Haya de propugnar un “frente único en favor de la burguesía, traidora clásica de todos los movimientos nacionales de verdadera emancipación” ya que “la lucha definitiva por la destrucción del imperialismo [..] no es sólo la lucha pequeño burguesa nacional, sino la proletaria internacional, ya que sólo venciendo a la causa del imperialismo, el capitalismo, podrán existir naciones verdaderamente libres”.
Si han leído los diarios de estos días, el actual presidente electo de Perú, Alan García, que ya fue presidente y fue corrido por un levantamiento popular, por corrupto, por derechista y pro imperialista, y ahora, en estas elecciones, disputó la segunda vuelta con Humala, que viene de la derecha, pero que es un nacionalista que venía planteando algunas cuestiones antiimperialistas. Cuando terminan las elecciones, la que sale segunda es esta mujer de la derecha (Lourdes Flores) y Alan García había quedado tercero. Pero como había una encuesta según la cual Alan García le podía ganar a Humala, no así Flores, entonces decretan que segundo salió García, van a la segunda vuelta y el imperialismo norteamericano gana las elecciones en Perú, con el candidato que lleva, que es Alan García, que viene del partido fundado por Haya de la Torre, el APRA, fundado en México porque en Perú en ese momento había una dictadura.
No va a pasar mucho tiempo, no necesitamos llegar a Alan García para que queden en evidencia las críticas que le realizaba Julio Antonio mella y también Mariátegui. Ya para la década del ´40, Haya de la Torre termina pactando con el imperialismo. El APRA siguió siendo un partido importante, hoy está de nuevo en el gobierno, es más longevo que el peronismo, así que no nos asustemos, no nos preocupemos mucho. En el ´40 pacta con el imperialismo y no se desprestigia porque en el Perú no hay fuerzas políticas revolucionarias importantes en ese momento y sigue permaneciendo el APRA como una fuerza política importante. El APRA de la época fundacional vendría a ser como el peronismo, pero mucho más de izquierda, como la JP del setenta. Vendría a ser una propuesta antiimperialista, revolucionaria, de masas, al lado de la clase obrera, del campesinado, hablaba de socialismo e incluso, en un primer momento, se ponía dentro del marco del socialismo. Después, sale del socialismo. El APRA tiene un planteo que pone el acento en las particularidades de América Latina. Si América Latina es tan distinta al resto del mundo, debe tener no sólo una política específica, sino una concepción del mundo específica y hasta una teoría del conocimiento específica, una teoría del conocimiento americanista. O sea que exalta hasta el extremo el particularismo de América Latina.
En cambio, otras corrientes, ¿cuál va a ser el defecto que va a tener? Van a ser euro centristas, van a trasladar esquemáticamente las experiencias, los análisis, los modos de producción, las formaciones sociales que se van a dar en Europa, las conclusiones que sacaban los partidos revolucionarios del continente europeo, los trasladaban esquemáticamente a América Latina y, a partir de esas categorías importadas de Europa, van a lanzarse a la lucha política en América Latina. Hay están expresadas las dos desviaciones más burdas: por un lado, el particularismo cuya expresión fundamental es el APRA, que rápidamente abandona el marxismo, y, por otro lado, el euro centrismo desviación que adoleció en gran medida el marxismo latinoamericano.
Mella es un joven estudiante cubano que no va a caer en ninguna de estas dos tentaciones que acabo de enunciar. Mella, que venía, igual que después Fidel Castro, muy influenciado por José Martí (1853-1895), que, para caracterizarlo rápidamente, fue el que dirigió la última etapa de la lucha por la independencia de Cuba, a partir de 1883 hasta que muere en un combate en 1895, es el principal dirigente en la lucha por la independencia de Cuba. Acá lo conocemos como escritor, que era muy bueno, de primer nivel, no es que le quiero bajar la categoría como escritor, pero él, a los 16 años, estuvo preso por primera vez por luchar por la independencia de Cuba. Fue un militante revolucionario de primer orden. Más que escritor, que lo era y de primer nivel, Martí fue un revolucionario entregado totalmente. Y, desde el punto de vista ideológico, yo lo voy a caracterizar como un jacobino de izquierda, un demócrata revolucionario, pero consecuentemente antiimperialista. Es uno de los primeros pensadores que le llama al imperialismo por su nombre, como dicen los cubanos. “Yo viví en el monstruo y le conozco sus entrañas”, decía Martí del imperialismo norteamericano. Lo llamo imperialismo.
Mella se inspira en Martí, en la lucha nacional, anti colonialista, antiimperialista, pero también toma el marxismo, de Marx y Lenín, y lo reformula y hace planteos específicos para la realidad cubana y de América Latina, y es el gran aporte que hace Mella. Había una dictadura en Cuba, que era la dictadura de Machado, lo exilian, se va a México, allí se incorpora al Partido Comunista mexicano, que lo segrega porque lo acusa de trotskista, en el año ´26, ´27, ya Trotsky había entrado en desgracia. Mella está organizando una invasión, porque en Cuba todos los revolucionarios organizan invasiones (los contrahaz también pero afortunadamente no han tenido éxito)… Cuba es una isla, entonces para los perseguidos, los exiliados, la forma de iniciar lucha en Cuba, desde Martí en adelante, tomando como base EE UU o México, o en alguna isla cercana, como Santo Domingo, preparan una invasión. Entonces, Mella está preparando una invasión y es asesinado por agentes de la dictadura de Machado en México, en 1929.

José Carlos Mariátegui

El otro gran pensador, incluso hoy considerado el más importante pensador marxista de América Latina, es José Carlos Mariátegui (1.894-1930). El otro, desde mi punto de vista, es el Che. El Che y Mariátegui son los grandes teóricos del marxismo latinoamericano. Pero en esta época, Mariátegui, peruano, va a ser el que va a hacer los análisis más específicos, más relevantes del marxismo. Y también plantea, igual que Mella, por ejemplo, que en Perú, sobre todo, aunque en general en América Latina, las relaciones de producción dominantes son feudales, pre capitalistas, pero lo mismo, pese a esto, plantea que la revolución en América Latina tiene que ser una revolución democrática, agraria, antiimperialista y socialista. ¿Por qué plantea esto? Porque si bien las relaciones de producción son fundamentalmente feudales, la burguesía peruana es tan reaccionaria… ¿recuerdan cuando vimos las guerras de independencia? La burguesía peruana ni siquiera hizo la revolución, en Perú fue San Martín, con el apoyo de O´Higgins y después tuvo que venir Bolívar desde el norte. Y la burguesía peruana conspirando contra todos, contra San Martín, contra Monteagudo, contra Bolívar. La burguesía peruana es muy reaccionaria, pero, en general, lo es la burguesía latinoamericana. Si bien la guerra de independencia implicó una revolución de independencia, porque no es que no pasó nada, estaban los españoles, tomó el poder la clase dominante criolla, hubo una revolución, pero tomó el poder la clase dominante, los ricos: los terratenientes, los comerciantes, tomaron el poder. Dentro de esa clase reaccionaria de los terratenientes y de los comerciantes de América Latina, los peruanos son los que están más a la derecha de todos, entonces Mariátegui dice sí, acá, la revolución es democrática, popular, agraria, pero los únicos que la pueden hacer son la clase obrera aliada con el campesinado. Y la burguesía es contrarrevolucionaria.
El principal trabajo de Mariátegui, que se llama “Siete ensayos sobre la realidad peruana”, es el primer intento de un marxista de hacer un análisis de una formación económico-social latinoamericana, en su caso del Perú. Ahí, por ejemplo, el plantea el problema del indio, que no es un problema de raza sino un problema de clase, habla de la “etnia-clase”, que el indio es indio, pero que, en realidad, el problema del indio no es que sea indio sino que es un campesino desprovisto de la tierra, entonces solucionar el problema del indio es solucionar el problema del campesinado, el problema de la tierra. También los primeros contingentes de la clase obrera peruana van a ser provenientes de las razas indígenas del Perú. Entonces el problema de la etnia no está desligado del problema de la clase, tanto del campesinado como de la clase obrera.
En un escrito de él, de 1928, que se llama “Punto de vista antiimperialista”, también polemiza con Haya de la Torre, que había fundado el APRA en 1924 en México y en 1926 funda el APRA en Perú. Mariátegui participa en el año ´27 en el APRA, pero el APRA era un movimiento poli clasista (una organización política que expresaba la alianza de distintas clases), entonces dice acá, en el APRA nosotros participamos como una fuerza socialista, obrera. Pero cuando Haya de la Torre decide transformar el APRA en un partido político (de un frente de clases lo transforma en un partido), entonces Mariátegui rompe y polemiza con Haya de la Torre.
En 1928, Mariátegui funda el Partido Socialista peruano, como un partido bastante atípico en lo que plantea, porque plantea un partido socialista… no le llama partido comunista, se va a negar a poner ese nombre, porque se ve que venía olfateando cómo venía la mano en Rusia, no se define en la polémica Stalin-Trotsky, pero tiene algunos comentarios sobre Trotsky que son, más vale, positivos. Entonces plantea un partido socialista de dos clases: obrera y campesina, pero manteniendo la independencia de clase. Desde 1926 viene dirigiendo una revista teórica y cultural que se llama “Amauta”. En el ´28 funda un periódico específicamente obrero: Labor y al año siguiente (1929) funda la CGT peruana.
En 1929 se hace la Primer Conferencia de los partidos comunistas de América Latina. El no puede ir, porque en el año ´23 había tenido una enfermedad por la cual le habían amputado una pierna y le recrudece la enfermedad en el ´29, por lo que no puede venir al congreso, que se hace en Buenos Aires. Él manda unos documentos, donde plantea estos puntos de vista, sobre todo dos tesis una sobre la cuestión indígena y la otra sobre la lucha contra el imperialismo, las que provocan intensos debates y polémicas. Pero la conferencia está dominada por el sector stalinista. Cuando polemiza con el APRA, dice: “antiimperialismo sí, pero antiimperialismo no puede plantearse separado del socialismo. Para ser verdaderamente antiimperialista, hay que ser socialista”. Y después tiene otro artículo, que ahora no recuerdo el nombre, que dice: “Si vamos a hablar de una revolución en América Latina, tenemos que hablar claramente: la revolución es socialista. Después agréguenle todos los adjetivos que quieran; antiimperialista, democrática, agraria, antifeudal, etc. Pero a todos ellos los presupone, los antecede, los engloba y los supera el socialismo”. O sea, definirse socialista implica definir todos estos conceptos. Quedarse solamente en el antiimperialismo es ver las cosas desde la superficie y no ver el problema de fondo.
Y en 1930 muere, joven, producto de la enfermedad, José Carlos Mariátegui. Como es exiliado del ´20 al ´23, se va a Europa y frecuenta a los principales teóricos del socialismo en ese momento, allí adquiere una gran formación teórica, sus escritos son muy importantes. “Siete ensayos sobre la realidad peruana” es digno de leerse, incluso creo que lo dan como bibliografía en algunas materias en esta facultad. En estos días, preparando esta clase, leí “Punto de vista antiimperialista”, y parece realmente, salvo algunas cositas, un documento de total actualidad. Habría que leerlo. Es bastante conocido y se consigue, y si no lo dejamos acá en la fotocopiadora. Ahora vamos a ver porqué Mariátegui desaparece de la historia del marxismo latinoamericano desde su muerte hasta la Revolución Cubana, incluso nosotros los militantes del 70 casi no lo conocíamos, al menos en Argentina.

La III Internacional comienza a reflejar la hegemonía stalinista.

Estamos en 1930. ¿Qué viene pasando en Europa? Porque, fundamentalmente, viene mucho de Europa. Habíamos visto los primeros cuatro congresos de la III Internacional. En el año ´24 muere Lenín, Trotsky entra en desgracia, pierde la mayoría en el buró político, en el Comité Central del Partido Comunista ruso, que la tiene Stalin. Trotsky es corrido, termina en el ´28 en Siberia (en Alma Ata) y en el ´29 se tiene que ir de Rusia. En 1925 se da el V Congreso de la Internacional, ya Lenín ha muerto. Este V Congreso no tiene cambios muy radicales de política, pero, ¿qué pasa? No triunfa la revolución en Europa. En el ´19 hay una comuna en Hungría, también en Alemania, en el ´19, en el ´20, en el ´21, en el 23, hay varias insurrecciones en Alemania, pero no triunfa la revolución en Europa y, fundamentalmente, no triunfa en Alemania, entonces la expectativa de un triunfo rápido y de la extensión de la revolución socialista en Europa, pasa.
Entonces, en el Congreso de 1925 toman en cuenta de esto y ahí Stalin plantea el socialismo en un solo país. O sea que la política revolucionaria pasa por consolidar el socialismo en Rusia, ya Unión Soviética en ese momento, y empieza a utilizar la influencia y la fuerza de los partidos comunistas que se han formado en los distintos países del mundo, en función de la defensa del país de los soviets, de la Unión Soviética. El V Congreso aprueba esto. No estaría mal como una táctica defensiva para un período de retroceso, pero el problema es que no es una táctica sino que se transforma en la política estratégica de la URSS. En consecuencia para los países del tercer mundo y, para América Latina en particular, plantean una revolución democrática, agraria, antiimperialista. Ya no aparece el socialismo. Esta etapa es conocida como el segundo período de la Internacional.
Luego viene un tercer período en la Internacional, el más conocido, que es a partir del sexto congreso, en 1928. El tercer período de la III Internacional es entre los años 1929 y 1933. ¿Por qué? Porque hay un resurgimiento en algunos países, en Europa, en el tercer mundo, hay un resurgimiento de la revolución. Entonces, sin cambiar el carácter de la revolución que plantea en los países dependientes, pero sí cambia la política de alianzas. Porque, sobre todo el IV Congreso de la Internacional planteaba la alianza con los partidos socialdemócratas, el Frente Único con la socialdemocracia. El VI Congreso rompe toda alianza con los partidos socialdemócratas, con los partidos socialistas, y los va a caracterizar como social fascistas, a los partidos obreros socialistas, no comunistas, no marxistas. Eran casi el enemigo principal. Entonces la política de los partidos comunistas era ellos contra el resto del mundo. Esa es la política. Dicho en otros términos, plantea la táctica de clase contra clase: la clase obrera, con su partido comunista, contra la burguesía, la pequeña burguesía y todas las demás clases sociales. Era una política completamente sectaria, pero, a diferencia del período anterior y del período siguiente, revolucionaria: se plantea la lucha revolucionaria. Yo creo que esta línea sectaria no le permitió resolver el otro problema fundamental de la revolución que es la estrategia de poder, porque uno lee los escritos de esta época, sobre todo los referidos a la insurrección y ve que en ellos buscan organizar las insurrecciones a la perfección, no logran salirse de ese esquema de la Revolución Rusa. Va a ser Mao en China el que va a descubrir esa respuesta. En China cuando son derrotadas las insurrecciones en las ciudades se van, en La Larga Marcha, a los confines de China, y van a cambiar la estrategia de la insurrección obrera y urbana por la guerra campesina, obviamente rural.

La Insurrección Salvadoreña de 1932.

En este período, que en América Latina podemos englobarlo todavía dentro del período revolucionario, se van a dar dos situaciones importantes y las únicas: la insurrección salvadoreña de 1932 y el movimiento que se va a dar en 1935 en Brasil, una suerte de insurrección militar. Vamos a hablar un poco de esto. Por un lado, la insurrección en El Salvador va a ser la única insurrección dirigida por un partido comunista en todo el siglo, una insurrección de masas.
En 1930 fue fundado el Partido Comunista de El Salvador. Fíjense que las cosas eran mucho más rápidas que ahora, había un auge de la lucha por el socialismo. El socialismo y el comunismo estaban en alza. Se funda el Partido Comunista salvadoreño en 1930 y en el ´32 está dirigiendo una insurrección. Fíjense en el rápido crecimiento y en la influencia que adquiere en el movimiento obrero y en el movimiento campesino. El principal dirigente se llamaba Agustín Farabundo Martí. Habrán sentido algunas agrupaciones en El Salvador, como el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. Estas fuerzas políticas que actúan actualmente en El Salvador con el nombre de Farabundo Martí lo tienen en homenaje a Agustín Farabundo Martí, secretario general del Partido Comunista de El Salvador, él era de origen universitario. En la dirección del PC también hay varios dirigentes del movimiento obrero: Alfonso Luna, Mario Zapata y Miguel Mármol. Farabundo Martí, en 1929, había estado un año actuando como secretario de Augusto Sandino en Nicaragua. ¿Ubican más o menos el mapa de América Central? Al norte de Colombia está Panamá, al norte está Costa Rica, después viene Nicaragua (yo lo sé ahora porque anduve por ahí, pero antes no lo sabía)… Una digresión al margen: cuando en agosto de 1979 estaba en México, que me voy para Nicaragua, voy a hablar con la chica que estaba ahí, a cargo de la embajada de Nicaragua, recién había triunfado la revolución y digo, hablando de Nicaragua y yo haciéndome el canchero digo: por ahí terminamos peleando en la frontera con Guatemala, y me dice la compañera nicaragüense: “Nicaragua no tiene frontera con Guatemala”. Fue hace mucho y todavía me da un poco de vergüenza.
Al norte de Nicaragua está Honduras y a un costadito, chiquitito, más o menos como la provincia de Tucumán, está El Salvador. Guatemala está más al norte, en la frontera con México. Farabundo Martí se va a Nicaragua. ¿Por qué no hablamos de Nicaragua dentro de este proceso? Aunque después vamos a hablar de la Revolución Nicaragüense en otras clases… Porque no es una revolución dirigida por un partido socialista, ni marxista, nada… porque es una lucha revolucionaria antiimperialista dirigida por Augusto Sandino, que es un hombre del Partido Liberal. Lo que pasa es que el Partido Liberal en Centroamérica y en el norte de América del Sur y en México… vieron que el Partido Liberal mexicano era un partido anarquista… Liberal no nos tiene que sonar igual acá que en Argentina.
El Partido Liberal en Nicaragua tiene un ala derecha, que pacta con el imperialismo. Sandino dice que no pacta con el imperialismo, dice: “yo no me vendo ni me rindo, quiero patria libre o morir”, no acata las órdenes del jefe de su partido, el general Moncada, y se lanza a la lucha contra el invasor norteamericano, que desde 1909 estaba ahí, cuando habían derrocado al gobierno liberal de Zelaya. Se da una extraordinaria lucha: Sandino libera la mitad del territorio, derrota en combate a los norteamericanos, los gringos se tienen que retirar de Nicaragua… bueno, Farabundo Martí, durante el año ´29, está como secretario en la comandancia de Sandino, de quien vamos a hablar en otra oportunidad.
Vuelve para El Salvador, funda el Partido Comunista. Tienen diferencias, porque Sandino era liberal, era antiimperialista pero no era socialista. Así que se va, funda el Partido y hay una situación de alza del movimiento obrero y del movimiento campesino, que explica semejante desarrollo del Partido Comunista. Preparan una insurrección… tenían fuerza, incluso, dentro del ejército salvadoreño… pero los preparativos de la insurrección son detectados, son detenidos los dirigentes del Partido Comunista.
La insurrección estalla lo mismo, toman varios pueblos, se combate varios días, finalmente son aplastados. Después se va a conocer como La matanza. ¿Por qué se va a conocer como La matanza? Porque lo que quedó en el recuerdo fue la matanza de la gente, porque los partidos comunistas que ya estaban entrando, en el ´32, ´33, en un período de hegemonía estalinista, entonces la insurrección de El Salvador no va ser reivindicada por nadie dentro del movimiento comunista. Ni siquiera en aquel momento. Son criticados por todos los partidos comunistas como una acción aventurera, “puchista y sectaria”, todos esos términos que les ponen, como “blanquista” (nosotros aquí ya habíamos hablado bien de Blanqui), etc. Totalmente criticada. Especial atención merece la opinión del dirigente comunista mexicano David Alfaro Sequeiros, decía que la insurrección había sido un error, porque de todos modos el imperialismo norteamericano hubiera intervenido directamente para impedir una victoria roja.
Uno de los dirigentes llamado Miguel Mármol, que era uno de los cuatro dirigentes más importantes, que lo fusilan también, pero no se muere. Hay muchos fusilamientos que se hacen a la noche, en el descampado. Lo dieron por muerto. El hombre quedó en total anonimato, hasta que triunfa la Revolución Cubana. Un salvadoreño, por ahí lo han sentido nombrar, Roque Dalton, poeta, revolucionario, le hace un reportaje y le pregunta por los errores de la insurrección de 1932. Sí, dice, tuvimos errores, pero los errores que tuvimos no fueron de izquierda, fueron de derecha.
Yo lo digo esto, porque es muy importante tenerlo en cuenta, porque siempre que es derrotada una revolución, todos los análisis que se hacen posteriormente son… “perdimos por ser muy izquierdistas, porque luchábamos mucho y asustábamos a los vacilantes”… Mármol dice que lo contrario: Nuestros errores fueron de derecha y no de izquierda. Nuestros errores fueron por una parte la vacilación en la aplicación de una línea que era fundamentalmente correcta, lo cual no permitió aprovechar la oportunidad adecuada, la sorpresa, el mantenimiento de la iniciativa, etc. Nuestros errores también fueron el gran desprecio por los medios materiales de la insurrección: armas, transportes, medios económicos, comunicaciones, etc.
Y el otro argumento por el cual, y este va a ser el más derrotista, no debían lanzar la insurrección, era el mismo de siempre: no, porque si llegamos a ganar, ¿quién viene? El imperialismo norteamericano nos invade y aplasta la revolución. Con este argumento, terminamos la clase ahora y no hablamos más, ni de aumento de salarios…
Público: ¿Para qué, si después nos lo van a sacar?
Daniel De Santis: Claro… Pero esto se va a repetir. De distintas maneras, este va a ser un argumento permanente de los reformistas y de los que no quieren luchar… de otras maneras, pero va a aparecer, el reformismo va a tener argumentos que, aparentemente, se asientan en la madurez, en el pensamiento objetivo, en el pensamiento maduro, sereno, pero que, en última instancia, eso es el pensamiento burgués. Porque el pensamiento revolucionario sale de todo eso, justamente por eso es revolucionario, si no, no sería revolucionario. El pensamiento revolucionario rompe con el sentido común. Rompe con la pasividad, rompe con la cosa prolija, por eso es revolucionario. Las revoluciones son todas desprolijas. No hay revolución prolija. La mexicana es un buen ejemplo de eso.

De la táctica de “clase contra clase” a la “colaboración de clases”.

Bueno, fue derrotada la insurrección. Ya en el último coletazo de este período de la táctica “clase contra clase”, pero ya medio, incluso, entrando al período reformista del estalinismo… porque, ¿qué pasa acá? en América Latina, va a estar mezclado el período de “clase contra clase” con el nuevo período de hegemonía estalinista… el estalinismo viene de antes, pero decimos período estalinista por lo que ahora vamos a explicar, cuál es la posición es la que se va a consolidar, además del socialismo en un solo país.
Estamos en 1935. En el ´33 había triunfado Hitler en Alemania, ya no solamente estaba el fascismo en Italia desde 1923, sino que en el ´33 entra Hitler. Entonces el VII Congreso, el último Congreso de la III Internacional, va a probar la táctica del “frente popular”. ¿Qué era? El frente popular expresa la política de alianzas de los PC. Ese frente va a estar integrado por el bloque de las cuatro clases (revolucionarias): el proletariado, el campesinado, la pequeña burguesía y la burguesía. Dependiendo de qué lugar, esta burguesía será: la nacional, en los países del tercer mundo; la burguesía progresista en Europa; la burguesía antifascista donde haya fascismo.
Yo no haría como hace Löwy, pese a que es de los trotskistas bastante amplios, yo no englobaría en una sola expresión crítica a todos los frentes populares de todos los países del mundo. Habría que analizar un poco más específicamente, en cada lugar y en cada momento, el papel del frente popular. Porque en Alemania no veo que estuviera tan mal el frente popular. Ahora, lo que yo no he estudiado nunca y algún día me voy a poner a estudiar, porque me interesa saber esto: ¿cómo fue derrotado el Partido Comunista alemán? Porque era un partido inmenso. En 1933, cuando Hitler gana las elecciones, creo que saca 13 millones de votos, el Partido Comunista saca más de 4 millones y el Partido Socialista más de 7 de millones. Entre los dos, sacan 12 millones y pico, y Hitler saca 13 millones. Y otra cosa que no se dice es que después de esa no hubo más elecciones en Alemania. Se terminaron las elecciones. Ganó Hitler y chau la democracia burguesa.
Ahora, yo lo que me pregunto, que es mi duda, que no voy a responder porque no sé, es ¿por qué el Partido Comunista alemán no pasó a la lucha armada? Los mataron como moscas en sus casas. A los comunistas, a los socialistas… bueno, para morir, por lo menos, morir peleando. Me parece más digno, más revolucionario. Acá, a nosotros, en Argentina, nos mataron a todos, pero, por lo menos, luchamos. El Che Guevara, por ejemplo, cuando él critica a los militantes del Partido Socialista Popular cubano, o sea el partido comunista cubano anterior a la revolución, dice: “ustedes han formado militantes que son capaces de aguantar las torturas, días y días, en los lugares de tortura, en los sótanos de la policía secreta del régimen, pero no forman un militante capaz de asaltar un nido de ametralladoras”. Y, a veces, es más fácil asaltar un nido de ametralladoras, mucho más fácil, que estar 15 días siendo torturado. Pero fíjense de dónde viene esto: de una concepción política.
No tiene nada que ver con esto, pero me acordé ahora: leí el otro día “los métodos de lucha de la clase obrera”. ¿Cuáles son los métodos de lucha de la clase obrera? ¿Está escrito en el cielo? “Métodos de lucha de la clase obrera: La huelga, la manifestación…”. No, no está escrito ni en el cielo ni en ningún otro lugar, eso es un pensamiento típicamente escolástico, de la Edad Media. Entonces, yo defino lo que está bien, Dios existe… esto lo expliqué en la otra clase, ¿no es cierto?
Público: Lo de escolástico, sí, pero no habló con referencia a esto.
Daniel De Santis: Bueno… Dios existe, entonces tal cosa, saco tales conclusiones. Si acepto de antemano, fuera de la historia “Métodos de lucha de la clase obrera”. Si acepto escolásticamente (como si estuviesen dados por un poder superior a la realidad) está prohibido, está mal, no es correcto, no es un método de lucha de la clase obrera, tirar un tiro, organizar la lucha armada, o como dicen muchos grupos de ahora, participar de las elecciones, por ejemplo. ¿Por qué? Porque ya lo definí de antemano: la huelga, la manifestación y alguna otra cosa más y punto, allí se terminan los métodos de lucha de la clase obrera. Entonces, ya se puso de antemano lo que “es” (si quieren en sentido filosófico) y todo lo demás, está afuera, o sea “no es” (también, si quieren, en sentido filosófico). Esto no es así. Eso es un pensamiento ni siquiera reformista, desde el punto de vista filosófico es escolástico este pensamiento. De eso está lleno el marxismo… el marxismo que no es revolucionario o, mejor dicho, la falsificación del marxismo.
Terminó la etapa revolucionaria. Vamos a la etapa del período estalinista. Acá, como coletazo, para traer una referencia a la Argentina, como coletazo en 1935 hay una huelga de la construcción, que empieza en Buenos Aires, lanzada por los comunistas. Se unifican todos los gremios, que eran gremios por oficios, fundamentalmente dirigidos por anarquistas, y la huelga se prolongo. Fue por aumento de salarios, pero, sobre todo, por el reconocimiento del sindicato de los obreros de la construcción, y dura más de 90 días, tres meses y pico. El 7 de enero de 1936 hay una huelga general, en solidaridad con los obreros de la construcción, en Buenos Aires y en todo el país, que dura 36 horas, donde hay grandes enfrentamientos. Los diarios de la época decían que no había movilizaciones de esa magnitud, ni con esas características desde la época de la huelga de los talleres Vassena, desde la semana trágica del 1919. Y hasta la huelga general del ´36 no pasaba eso.
Pero esta huelga, que está ya al final de este período, yo les digo la verdad: cuando tenía la edad de ustedes, jamás había sentido algo sobre esta huelga, recién hace siete u ocho años que me enteré de la huelga de la construcción y de la huelga general del ´36. ¿Por qué? Porque a diferencia de nosotros, los que quedamos vivos y seguimos hablando de la revolución, y de las luchas que protagonizamos, los dirigentes del Partido Comunista se “arrepintieron” de haber luchado y entonces escondieron la huelga general del ´36. La huelga general del ´36 fue la última gran acción de masas que, desde un punto de vista político, la clase obrera realizó en forma independiente de la burguesía. Estuvo dirigida por el Partido Comunista argentino.

Brasil. La Columna Prestes y la insurrección de la ANL en 1935

¡Ah!, no hablé de la Alianza Nacional Libertadora… bueno, lo voy a hacer cortito: ¿Qué pasa en Brasil? Brevemente: en 1920 hay una crisis del café, se reduce la producción del café, simultáneamente baja el precio internacional del café. La respuesta es la inflación y el congelamiento de los salarios. Esta crisis trae descontento en las clases medias, trae descontento también en las burguesías regionales importantes que había en Brasil y que habían sido desplazadas por la burguesía cafetalera de San Pablo y Minas Gerais que se habían convertido en hegemónicas desde la década de 1880. Por otro lado, dentro del Ejército se había creado otra escuela militar: la Escola do Realengo, que tenía una línea más profesionalista, completamente apolítica… Claro, apolítica nos parece malo, pero si es una escuela de formación de oficiales del ejército apolítica, con la política reaccionaria de la burguesía, filosóficamente positivista como era la otra que existía, que tengan una escuela militar apolítica no deja de ser una cosa positiva, para nosotros.
Los oficiales de baja graduación salidos de esta escuela militar, profesionalista, justamente son los que se lanzan a la lucha política. Es así que en 1922 surge un movimiento llamado “de los tenientes”. El “tenentismo”, porque en portugués se dice “tenente”. El programa del “tenetismo” resumidamente lo podemos caracterizar como nacionalista, con una visión moralista de la política, están en contra de la oligarquía agraria, paulista fundamentalmente, por la democracia, el progreso, la independencia nacional, y un difuso reformismo social. Se ganan la simpatía de las clases medias y populares de la sociedad (la clase obrera está en un reflujo de sus luchas) e incluso de las oligarquías regionales.
En 1922 intentan tomar un cuartel en Río de Janeiro, el cuartel Copacabana y fracasan. En 1924 hay un levantamiento de los tenientes, que va a estar liderado por un capitán que se llama José Carlos Prestes, hay levantamientos en distintas fortalezas y regimientos. Pero el levantamiento es aplastado, fracasa, pero en lugar de rendirse, se constituye una columna de algunos miles que van a marchar hacia el interior de Brasil y están durante dos años y tres meses recorriendo el país de norte a sur, de este a oeste, recorriendo 33.000 Km perseguidos por el ejército brasilero. La columna va a tomar el nombre de su jefe “Columna Prestes” el que se volverá un héroe popular apodado “El Caballero de la Esperanza”. Hay acciones de cerco, intentos de aniquilamiento, ellos logran sobrevivir. Cuando van pasando por los pueblos, “los tenentes” queman los libros donde están los deudores, hacen actos de justicia en los distintos pueblos, así adquieren una enorme simpatía de la clase media, del campesinado, incluso de un sector de la burguesía.
Pero, a diferencia de La Larga Marcha, que es, más o menos, para la misma época, un poco después en China, “el tenetismo” no se plantea, como va a hacer Mao, ir formando bases campesinas, e ir organizando un ejército en el campo. Recordando lo que dije del Partido Comunista alemán, tampoco prestes que aún y falta bastante para que se adhiera al Partido Comunista brasileño, vemos que es Mao fue el tipo que resuelve el problema de la estrategia revolucionaria para la toma del poder, después de la revolución bolchevique, porque en Rusia la estrategia había sido la insurrección, y no se concebía otra forma de lucha que la insurrección armada. Y la perfecciona, y la perfeccionan, y la perfeccionan… yo, una vez, leí un libro de 1929, de la época de la táctica de clase contra clase, un libro sobre la insurrección, y uno ve en el libro cómo el autor se devana los sesos diciendo que la insurrección es una arte, que hay que prepararla milimétricamente, etc., pero no logran encontrarle la solución. ¿Por qué no pueden encontrarle la solución? Porque la burguesía aprendió que si le desblocan un pedazo del ejército, en momentos de crisis económica, o, como fue en la Revolución Rusa, que había una guerra y el ejército ruso fue derrotado, entonces los soldados campesinos, los soldados obreros, en vez de acatar los mandos, acatan la agitación revolucionaria. Entonces, ¿de qué se preocupó la burguesía? De hacer un ejército donde fuera monolítica la cohesión alrededor de los mandos de la burguesía. Esto es lo que no puede resolver la III Internacional, en la táctica de la revolución, cómo desblocar un pedazo del ejército burgués para que se pase del lado de las fuerzas revolucionarias.
El que va a resolver eso en el marxismo, es Mao Tsé Tung. Entonces hay que estudiar, durante todo este período histórico, a Mao. Los cubanos la redescubrieron, porque no lo conocían mucho a Mao, porque Fidel Castro no creo que supiera chino. No estaban traducidos los libros al castellano, o eran muy pocos los libros traducidos. Yo tengo uno del año 1959, que dice: “primera traducción de las obras escogidas de Mao, 1959”. Lo heredé de un tío mío. Mao descubre la táctica de la formación del ejército revolucionario. La redescubre Fidel Castro, después en Cuba. Acá, en la III Internacional, no lo pueden resolver.
Retomando entonces: los “tenentes” recorren todo Brasil, están dos años y tres meses, los últimos sobrevivientes se exilian en Bolivia, se dividen los tenientes. Simultáneamente con el nacimiento del “tenetismo” es fundado el 25 de noviembre de 1922 el PC brasileño con 250 adherentes y base principal en Río de Janeiro. Tanto en 1922 como en 1925 se critica al “tenentismo” y en este último año se lo caracterizó como un “movimiento reaccionario de la pequeña burguesía, que está en alianza con la burguesía y los latifundistas deseando salvaguardar la propiedad privada”. Casi inmediatamente ganan fuerza los puntos de vista de dos dirigentes del PC, Astrigildo Pereira y Octavio Brandao, quienes reconocen la lucha de los tenientes como progresista. De todas maneras hay varios intentos frustrados de confluencia entre las dos corrientes hasta que en 1930 Prestes rompe con la derecha del movimiento “tenentista”, en un primer momento apoya el golpe populista de Getulio Vargas, que es un dirigente de la burguesía del sur de Brasil, y en 1931 toma la dirección del Partido Comunista. Poco antes, en 1929, en PC logra establecer la segunda central obrera de Brasil al fundar en Río de Janeiro la Confederación General de Trabajadores de Brasil con 60.000 afiliados. Poco después, en diciembre de 1934, antes del VII Congreso de la III Internacional que se realizó en julio de 1935, en un encuentro de los PC latinoamericanos que se realizó en Moscú, discuten y deciden organizar un levantamiento armado en Brasil. Como dato: entre los delegados que envían a Brasil para colaborar y asesorar el levantamiento, lo designan a Rodolfo Ghioldi, el cuadro dirigente del PC argentino más importante después de Codovilla.
En 1935 se funda la Alianza Nacional Liberadora entre el PC y la izquierda del “tenetismo” que logra muchos afiliados. El 5 de julio en un discurso Luis Carlos Prestes lanza la consigna: ¡Todo el poder a la ANL! y un programa nacional democrático. En noviembre estalla la insurrección en el norte, que va a ser la única región en la que hay participación de masas, sobre todos en Natal donde logran tomar la ciudad y resisten durante tres semanas y en Recife. Luego estalla en Río de Janeiro. La burguesía progresista no cumplió con los compromisos, lo mismo que oficiales comprometidos en el levantamiento. Por lo que la insurrección fracasa y se desata una enorme represión con miles de ejecuciones.
Esta insurrección es distinta, no es una insurrección de masas como en El Salvador, sino que es un levantamiento fundamentalmente militar, y salvo en la zona de Natal y un poco en Recife, que tiene apoyo popular, en el resto de las ciudades de Brasil es un movimiento eminentemente militar. Más adelante, el Partido Comunista de Brasil va a hacer un acuerdo justamente con Getulio Vargas, van a apoyar la política de Getulio Vargas hasta mil novecientos cuarenta y pico. Estas son las dos grandes acciones revolucionarias que desarrollan los Partidos Comunistas en América Latina.

Segundo período o período reformista o stalinista

Entramos en el período estalinista. Pero, bueno, esto no es muy interesante. ¿De qué análisis parten los stalinistas? Ellos dicen: En la formación económico social de América Latina son predominantes las relaciones de producción feudales, más adelante le van a llamar pre capitalistas, por lo tanto, la clase obrera tiene que luchar por una revolución democrática burguesa y la burguesía tiene que dirigir esa revolución democrática burguesa, desarrollar el capitalismo y cuando el capitalismo esté desarrollado, cuando haya muchos obreros, la clase obrera puede empezar a pelear por el socialismo. Sobre la base de este análisis, que no está completamente originado en una incorrecta aplicación de la teoría del conocimiento del marxismo sino, fundamentalmente, en hacer coincidir la política de los PC latinoamericanos con las resoluciones del VII Congreso de la III Internacional, adoptan una línea reformista y de colaboración con la burguesía.
Resumida y esquemáticamente esa línea tenía los siguientes ejes: 1) Defensa de la Unión Soviética que llevó a la concepción del socialismo en un solo país, negando o limitando, de hecho, el internacionalismo proletario y revolucionario. 2) Revolución por etapas, correspondiendo a América Latina la etapa de la revolución democrático burguesa. 3) Y esta revolución democrática-nacional abriría el camino al socialismo. 4) El Frente popular formado por el bloque de cuatro clases, ¿cuáles eran las clases revolucionarias? Las que ya dije: la clase obrera, el campesinado, la pequeña burguesía y la burguesía nacional o democrática, según en qué país nos encontráramos.
Esta táctica llevó a enormes errores. Con el afán de encontrar una burguesía progresista, y como la que más se parecía a ello muchas veces se negaba a aliarse con los PC, éstos terminaban aliados a los sectores más reaccionarios de la burguesía. En Perú, ante el rechazo del APRA, el PC se integró al Frente Democrático que apoyaba la candidatura de Manuel Prado representante de la oligarquía liberal. En Colombia el PC apoya al Partido Liberal, para terminar apoyando al ala derecha de este partido. En México, después de calificar de nacional fascista Lázaro Cárdenas el Presidente más progresista de México en todo el siglo XX (en la época de “clase contra clase”) terminan apoyando al ala más moderada del Partido de la Revolución Mexicana. En Cuba, ante la negativa de los partidos que aparecían como progresistas, en 1939, se alían con el varias veces dictador, Fulgencio Batista. En el único país en que pudieron constituir un frente popular con características similares con Europa fue en Chile, donde el PC, el PS y el Partido Radical en 1938 para llevar a la presidencia al representante Radical Aguirre Cerda.
Para que ustedes no crean que estoy exagerando, les voy a leer un texto, de un período posterior, porque esta línea tiene variantes en los distintos años. Les voy a leer algo de la peor época, pero que no cambia mucho. Cuando está terminando la segunda guerra, año 1944, están los acuerdos de Teherán, entre los cuatro grandes: Stalin, Roosevelt, Churchill y De Gaulle. Hay un romance entre el socialismo de la Unión Soviética y los grandes países imperialistas. Entonces se plantea la colaboración de clase. El amigo imperialista, Roosevelt, de él dicen los comunistas que es un gran demócrata, progresista, que no era imperialista, decían eso.
Otra joyita argentina: Victorio Codovilla, el más destacado de esta corriente en América latina. Es un dirigente del Partido Comunista argentino, desde 1926 es el Secretario General, del cual voy a leer una cita del ´44. Otro hombre que juega un papel destacado en este sentido, es Earl Browder, que es el Secretario General del Partido Comunista norteamericano. En 1944 toma la hegemonía dentro del comunismo latinoamericano. Entre otras cosas, disuelve el Partido Comunista norteamericano y lo transforma en una asociación política y abandona la lucha en todo sentido. Después, incluso, dentro del movimiento comunista internacional va a ser acusado de una posición “liquidacionista”. Victorio Codovilla, obviamente estaba compenetrado con esta política, era un impulsor de esta política.
En el marco de esta corriente browderista, así le van a llamar, Victorio Codovilla va a escribir lo siguiente, en un libro publicado en 1944, que se llama “En marcha por un mundo mejor”. Pensemos que estamos hablando del Secretario General del Partido Comunista argentino y principal dirigente de la III Internacional en América Latina.
Público: ¿No era el representante de los partidos comunistas de Latinoamérica?
Daniel De Santis: Sí, sí, era el más capo, no sé qué nombre tenía, pero era el ideólogo, digamos. Dice en ese libro: “Las condiciones internacionales de la cooperación entre las grandes potencias capitalistas y entre estas y la URSS, para la creación de un mundo mejor, muestran que Estados Unidos e Inglaterra llegarán a un acuerdo referente a la política económica, que hay que seguir en América Latina con el objeto de contribuir al desarrollo económico, político y social, en un sentido progresista. Este acuerdo se basará en la cooperación de ambas grandes potencias, con gobiernos democráticos y progresistas de América Latina, para la realización de un programa común que, al mismo tiempo que proporciona un mercado diez o veinte veces mayor al actual para sus capitales, sus máquinas y sus productos industriales, contribuya al desarrollo independiente de la economía de esos países y les permita en pocos años liquidar el retraso en el cual vienen desde hace decenas de años”.
El que le contesta a esto… porque durante todo este período de hegemonía estalinista, prácticamente no hay pensadores… el trotskismo está reducido prácticamente a la nada, hay pequeños grupos intelectuales, pero no hay trabajos de los trotskistas particularmente en América Latina, el que le va a contestar a esto, específicamente, es otro argentino que se llama Silvio Frondizi, que en 1946 polemiza con Rodolfo Ghioldi, hermano de “Norteamerico”, cuyo verdadero nombre era Américo, pero los comunistas le decían “Norteamérico”, que era el jefe del Partido Socialista. Rodolfo tampoco era muy izquierdista, aunque era un tipo combativo, vamos a decir la verdad, había sido dirigente obrero, era un tipo combativo, ya conté que lo habían enviado a Brasil a colaborar y asesorar el levantamiento armado.
Decíamos que Silvio Frondizi polemiza con Rodolfo Ghioldi. Rodolfo reproducía las posiciones de la III Internacional y planteaba este tipo de cosas: que las inversiones norteamericanas desarrollaban la economía capitalista y eso contribuía a la independencia económica. Pero no lo va a plantear solamente Rodolfo Ghioldi. Eso lo van a plantear muchos economistas y dirigentes políticos del peronismo, lo va a plantear Rodolfo Puiggrós, el padre de la actual ministra de educación, lo va a plantear Jorge Abelardo Ramos, un connotado trotskista. En cambio Silvio Frondizi, que era un hombre muy estudioso y muy sabio, sabía mucho, y además es nuestro, porque fue profesor en la Universidad de La Plata, porque lo corrieron de todos lados. El tipo era un bocho, un capo, y concurso en que se presentaba, lo ganaba, pero lo proscribían porque era marxista y en el único lugar donde lo aceptaron fue acá, en La Plata.
Por suerte no lo quisieron en ningún lugar y Silvio Frondizi fue profesor en la Cátedra de Derecho Político, en la Facultad de Derecho, y también en la de Historia, creo, de la Facultad de Periodismo, cuando estaba en la calle 51, yo lo he ido a escuchar allí alguna vez. Es uno de los grandes profesores de esta Universidad, lo que pasa es que era un revolucionario, por eso que lo tienen medio oculto. Murió después con 82 tiros, todos en el cerebro, que le tiró la Triple A. Que lo hicieron a propósito, fue un mensaje, porque había que destruir ese cerebro. ¿Qué planteaba Silvio? Que las inversiones no contribuían a la independencia, sino que acentuaban la dependencia. ¿Por qué? Porque el imperialismo promovía inversiones para producir bienes de consumo inmediato, pero que esto obligaba a la compra, en Estados Unidos y en Europa, de bienes de capital. Entonces, las erogaciones que tenía que hacer la economía argentina eran mayores que antes, cuando lo que tenía que comprar eran bienes de consumo.
Si acá se instala una fábrica para hacer latas de duraznos… claro, las latas de duraznos las hago yo, entonces no tengo que importar latas de duraznos, pero tengo que importar las máquinas que hacen las latas de duraznos, y si tengo que comprar estas máquinas, tengo que invertir más todavía que lo que invertía antes comprando las latas de duraznos. Entonces, fabricar latas de duraznos no traía como consecuencia una mayor independencia económica, sino una mayor dependencia económica. Esto es lo que explica Silvio. Mucho mejor que yo, por supuesto. Y tuvo razón. La dependencia de los países del tercer mundo se siguió acentuando, en ese período fue a través de esto, que se llamó proceso de sustitución de importaciones. Después el Che va a explicar lo mismo.
Los Partidos Comunistas de China y Vietnam van a tener una línea propia, si bien aplican la táctica del Frente Popular lo van a hacer desde otra concepción, van a luchar por la dirección política de esos frentes populares y van a obtener su hegemonía en ellos. ¿Por qué? Porque construyen sólidos Partidos Comunistas pero, además, porque desde el principio entienden que la lucha de clases había tomado carácter de guerra civil (o guerra nacional) y en ese marco un partido revolucionario tiene que contar con fuerzas militares propias y revolucionarias. Son los partidos comunistas chino y vietnamita los que van a resolver el problema de la estrategia revolucionaria. En cambio los PC de América latina y de Europa siguen al pie de la letra la táctica de la Cominter.
¿Cuándo se va a interrumpir esta hegemonía en el pensamiento marxista? Terminada la guerra, parecen algunos intelectuales que actúan en el plano académico: un argentino, un brasilero y un chileno. El argentino se llama Sergio Bagú que en 1949 publicó el libro pionero Economía de la sociedad colonial, el chileno es Marcelo Segall en 1953 publicó Desarrollo del capitalismo en Chile y Caio Prado Junior es el brasileño que en el mismo año publicó una Historia económica de Brasil. Ellos plantean que la colonia en América Latina no fue una colonización feudal, sino que fue una colonización que, más allá de las formas concretas en que se desarrollaba la producción acá, era una colonización capitalista, un capitalismo colonial le llama Bagú, porque la producción de América Latina estaba destinada a la exportación, o sea, al mercado mundial. La conquista de América y la colonización de América fue producto del desarrollo del capitalismo en Europa.
Actualmente hay un poco una revisión de esto. Porque esta concepción pone un más el acento en la esfera de la circulación, de la realización de la producción. Como la producción se realiza en el mercado, entonces hay una producción para el mercado capitalista internacional, entonces hay una colonización capitalista. En la actualidad hay algún autor que estoy empezando a leer, que dice que si nos atenemos a Marx, en realidad el proceso de producción no era capitalista, porque no había trabajadores libres, que pudieran vender de su fuerza de trabajo, la fuerza de trabajo no era una mercancía. Entonces hay una discusión en eso, que yo la planteo, si alguno la quiere profundizar, acerca del carácter de la conquista y la colonización de América, el desarrollo económico de América Latina, si es más feudal o más capitalista. Dejo planteada la discusión, para que se estudie.
Antes se había desarrollado está la polémica de Silvio Frondizi con Rodolfo Ghioldi que ya hemos mencionado (Löwy la ubica en una fecha posterior porque debe desconocer la polémica con Ghioldi que se dio en 1946/47), luego aparecen los trabajos de un joven autodidacta y platense: Milcíades Peña. Pero la hegemonía del stalinismo se va a mantener sólidamente hasta el triunfo de la Revolución Cubana. Con este breve resumen hemos sido muy benévolos con un período de casi 30 años de hegemonía reformista. Seguramente que si escucha esta charla o llega a leer la desgravación alguien que militó en los PC, en este período, se llenaría de indignación porque los militantes de esos partidos eran gente muy abnegada, muy entregada a la militancia, a los sacrificios, creía sinceramente que estaban luchando por el socialismo y realmente lo estaban, sólo que ellos no sabían que lo era en el marco de una concepción reformista. Como criticaba el Che, cuando decía que estaban preparados para soportar la tortura, pero no se preparaban para la lucha.

Tercer período o nuevo período revolucionario.

Llegamos entonces a 1959. Triunfa la Revolución Cubana. La Revolución Cubana salió de la manga, porque en esta concepción de la III Internacional, incluso en el año ´43 se disuelve la III Internacional, era imposible que triunfara una revolución y, menos, una revolución como la cubana. También acá yo quiero decir, porque hay muchas deformaciones acerca de cómo se enfoca y cómo se analiza la Revolución Cubana: es verdad que el movimiento que juega el papel dirigente en la Revolución Cubana se llama “Movimiento 26 de Julio”, fundado y dirigido por Fidel Castro.
El segundo jefe era Abel Santamaría, que muere en la primera gran acción que hacen, que es el asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Matan a 60 o 70 de los “asaltantes”, como los llaman en Cuba, y algunos sobrevivientes, la mayoría son hechos prisioneros. Sobrevive, entre ellos, Fidel Castro. Lo agarran en la Gran Piedra, una montaña que hay cerca de Santiago de Cuba, y el teniente o capitán que lo detiene no lo mató, porque la orden era que había que matarlo. No lo mató porque era buen tipo, y después se pasó. Después del triunfo de la revolución, se pasó al bando revolucionario. Están presos un tiempo y cuando salen le ponen el nombre de “26 de Julio” al movimiento.
El Movimiento 26 de Julio no era un partido marxista, no era una organización marxista, era una organización poli clasista, con sectores de la pequeña burguesía, muchos trabajadores de la ciudad, después va a tener una red campesina importante. Algunos de los dirigentes conocían algo de marxismo.
El más marxista, podríamos decir, era el Che, que, de hecho, se había incorporado al Partido Comunista de Guatemala, había tenido la experiencia cuando los yanquis arman a Castillo Armas, un coronel, que derroca al gobierno progresista de Jacobo Arbenz, apoyado por el Partido Comunista guatemalteco. El Che, que era un joven que tenía 26 años, venía planteando en las reuniones, en los círculos del Partido Comunista guatemalteco, que tenían que armarse para defender al gobierno, porque se veía que se venía la contrarrevolución.
Castillo Armas invade Guatemala y el Partido Comunista dice “no, tranquilidad, que el ejército profesionalista va a defender el proceso democrático de Jacobo Arbenz”. Y el ejército termina pactando con Castillo Armas, es derrocado el gobierno, el Che se tiene que refugiar en la embajada Argentina y después sale para México.
Fidel había leído algunas cosas del marxismo. Había leído el “Qué hacer”, pero no era un cuadro marxista leninista que estaba dirigiendo un partido con esas características. Estaba dirigiendo un movimiento poli clasista, con lecturas del marxismo, inspirado en José Martí. Incluso, va a reproducir gran parte de la estrategia militar que tuvieron los revolucionarios de la guerra de la independencia y fundamentalmente tomas mucho de José Martí.
Ahora, cuando ellos desembarcan, el 2 de diciembre de 1956, en el oriente de Cuba, y se van a la Sierra Maestra, el Che habla del proceso de “proletarización de nuestras mentes”. Ustedes fíjense: en una mente esquemática no se puede entender que la proletarización se daba en la lucha en la montaña, donde estaban en contacto con los campesinos. Pero, ¿qué quiere decir el Che? Ellos se hacen revolucionarios, se hacen socialistas, se hacen marxistas, en la lucha junto al campesino, que es pequeño burgués. Ese es un proceso de proletarización, que después, cuando triunfa la revolución, le va a permitir no quedarse solamente en las tareas antiimperialistas, sino avanzar hacia el socialismo.
Y avanzan rápidamente hacia el socialismo. La revolución triunfa el 1 de enero de 1959 y durante todo el año ´59 y todo el año ´60 se realizan las tareas democráticas, la reforma agraria, la expropiación, primero, de todos los capitales norteamericanos, y, finalmente, la expropiación de toda la gran burguesía cubana. Cuando se realiza la invasión, en abril de 1961… hay primero un bombardeo de tres aeropuertos, La Habana, San Antonio de los Baños y otro más, y hay una serie de muertos civiles y militares, y en el funeral, en la Plaza de la Revolución, habla Fidel y proclama el carácter socialista de la revolución, el 16 de abril de 1961. Löwy dice que lo excepcional… conoce mucho, más que yo, que conozco bastante la Revolución Cubana, pero seguramente ha estudiado más que yo… dice que lo excepcional de la Revolución Cubana es que un equipo dirigente pequeño burgués se radicaliza y termina dirigiendo la revolución socialista.
Yo le encuentro una explicación, no es que se radicaliza de la nada, se radicaliza en el proceso revolucionario. Ahora, yo digo… porque yo no sé cómo piensan… uno ve a una agrupación estudiantil trotskista acá y ellos son los proletarios, dicen “nosotros somos los proletarios”, ¿o no lo escuchan a eso? Ahora, el Movimiento 26 de Julio, combatiendo en la Sierra Maestra (y en las ciudades también), luchando, dirigiendo un proceso revolucionario, ¿por qué le niegan a ellos la posibilidad de que ellos se transformen en proletarios más rápido que la agrupación estudiantil del perepepé? No sé si me explico. Es un pensamiento, no sólo esquemático, es un pensamiento mezquino. ¿Por qué? Porque basan la ideología en el programa escrito, en un papel.
El otro día me tocó compartir una charla con un compañero trotskista… era bueno el compañero, en realidad, pero tiene una concepción distinta. Sobre internacionalismo, por ejemplo: él decía que el movimiento castrista, o sea, nosotros, no éramos internacionalistas porque no teníamos punto 1, punto 2, punto 3, que, en realidad, sí lo tenemos, porque si uno agarra la conferencia de OLAS, están todos los planteos de un programa de la revolución internacional en América Latina. Pero no sólo teníamos en aquella época un programa de la revolución en América Latina, sino que después le pusimos el cuerpo al programa. Y antes le poníamos el cuerpo al programa. No se trata solamente de tener un programa. Se trata también de ser consecuentes, antes y después, con el programa.
Y no solamente el programa en las fronteras nacionales, sino que en todo el movimiento castrista o guevarista, hemos luchado en otros países. Nosotros tenemos compañeros que han muerto en Uruguay, que han muerto en Nicaragua, que han muerto en Paraguay, y los Tupamaros pueden decir lo mismo, y los chilenos también, y los centroamericanos, ni qué hablar… Ha habido no sólo un programa de lucha internacional, sino que ha habido un internacionalismo revolucionario efectivo, práctico, en la acción. Y cómo va a ser menor que el internacionalismo de un programa escrito en el papel, que, vuelvo a repetir, también lo teníamos. Entonces, caracterizar así, como un equipo pequeño burgués que se transforma, es por no querer entender este proceso de radicalización que se produjo en la dirección del Movimiento 26 de Julio en la lucha. Y que después termina confluyendo con las otras organizaciones revolucionarias y fundan en 1965 el segundo partido comunista de Cuba, cuyo primer secretario es Fidel Castro.
En este período surgen organizaciones revolucionarias, sobre todo en Centroamérica y en el norte de América del Sur, fundamentalmente con la concepción de la guerra rural. Este período culmina con la experiencia de Bolivia, con la muerte del Che, que fue un asesinato. Después van a tener preeminencia movimientos que combinan la lucha rural con la lucha urbana. Ahí estamos sobre todo en el Cono Sur, los Tupamaros, nosotros en Argentina, el MIR en Chile, en Brasil el MNR-8, y después va a haber un período donde… triunfa la revolución en Nicaragua, que es muy interesante este proceso, que después lo vamos a ver en particular cuando veamos la Revolución Nicaragüense, porque es una organización de la primera época, bien de la concepción del foco guerrillero en el campo. Ellos van teniendo bastante influencia en la Universidad, avanzan, tienen varios intentos de focos rurales, son derrotados, y en un momento, en 1975, nos contaban que estaban metidos allá en el medio de la montaña, no les daba bolilla nadie, y ustedes en Argentina tomaban cuarteles. Bueno, tres años después ellos toman el poder y nosotros estábamos exiliados en Nicaragua.
Pero, ¿qué lograron? Se dividen en tres tendencias, porque cada una de ellas ponen el acento en un aspecto de la lucha… una, más en la parte rural, otro más en la parte urbana, y otro más en el trabajo en el movimiento obrero. Pero los tres trabajos fueron importantes, lograron unificarse. Fidel Castro los llamó y les dijo: muchachos, no jodan más, si no se ponen de acuerdo, no va a triunfar la revolución. Porque, además, había una situación insurreccional en Nicaragua, hay sublevaciones populares en distintas ciudades de Nicaragua y los sandinistas se ponen al frente. Y triunfa la revolución. Hay un gran levantamiento en Managua, pero combinan. Ellos logran combinar los levantamientos en las ciudades, con las columnas guerrilleras que se fortalecen en el campo e, incluso, hay en el sur un frente de guerra regular, donde van gran cantidad de sandinistas, pero también toda la solidaridad internacional, y hay combatientes internacionalistas de toda América Latina en el Frente Sur. Y ahí también, si bien no logran consumar el triunfo de la batalla del Frente Sur (tampoco son derrotados), lo que logran es paralizar todas las mejores fuerzas militares de la dictadura de Somoza en la frontera Sur y la Revolución triunfa el 19 de julio de 1979.
Es una experiencia muy interesante para estudiar, porque hay una combinación de distintos factores revolucionarios. No se atuvieron a los “métodos de lucha de la clase obrera”. Hicieron cosas que no estaban en eso, hicieron cosas distintas. En El Salvador se da una situación similar, pero no triunfa. Pero con gran desarrollo de movimiento de masas y guerrillero. Incluso, en Nicaragua pierden las elecciones, por el ’89, más o menos, pero hoy el Frente Sandinista, que es el principal partido de Nicaragua, si bien no está en el gobierno, dicen que van a ganar las elecciones ahora. Y en El Salvador, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, también es el principal partido político, que sale segundo en las elecciones. (No desarrollamos aquí más ampliamente este período revolucionario porque para ello destinamos casi todas las clases del segundo cuatrimestre).

Período contrarrevoluconario y recuperación del socialismo

Esta situación se agota… en general, los otros movimientos son derrotados en los años ´70 y en los años ´80, y en 1989 se produce el desmoronamiento del campo socialista, que, obviamente, no se desmoronó en la década del ´80, sino que venía de un proceso regresivo desde la estalinización en adelante, pero significó la consolidación de un retroceso de la revolución socialista a nivel mundial. Hoy, prácticamente, salvo Cuba, no hay países socialistas en el mundo. Ha habido una gran deserción de muchos militantes y cuadros del marxismo hacia distintas propuestas o posiciones de la ideología burguesa. Y a mí me da la impresión que después de las crisis de los tigres asiáticos, del tequila, la crisis económica en Moscú, y la crisis acá, en Buenos Aires, en Argentina, del ´98 al 2002, el neoliberalismo, esta aplanadora que logró tumbar finalmente a la Unión Soviética, está en retroceso, sobre todo en América Latina.
Pensemos con la cabeza de principios de los ´90: Ménem gana las elecciones en Argentina. ¿Cuándo gana las elecciones? En 1989, el año que cae el Muro de Berlín. ¿Cuándo se aprueba el plan de convertibilidad? En 1991, el mismo año que cae el socialismo en la Unión Soviética. Ubiquémonos en los años ´92, ´93, ´94, y comparémoslo con la situación actual: Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, que son procesos, como mínimo, genuinamente antiimperialistas, democráticos, populares, con procesos de reforma agraria, nacionalización de los hidrocarburos… Y gobiernos burgueses, pero que han tenido que modificar la forma de dominación. El gobierno de Kirchner no es lo mismo que el gobierno de Ménem o De la Rúa. Lo mismo en Chile, que está el Partido Socialista, que no son gobiernos de izquierda. O el Frente Amplio en Uruguay, o el PT en Brasil.
Acá, por ejemplo, en Argentina, Cristina Fernández dice: “nosotros, en el ´70, nos equivocamos, hablábamos del socialismo nacional, en realidad, lo que queríamos era un capitalismo nacional”. Entonces, habrá que hablar un poco de la táctica para la actualidad, si ya no lo dije en la clase anterior. Porque centrar la agitación en criticar al gobierno porque es capitalista, es un error. ¿Por qué? Porque el mismo gobierno dice “nosotros somos capitalistas”. Es más, es una bandera del gobierno, que le da prestigio, y por qué les da prestigio, porque hay un enorme retroceso en la conciencia del que hay que hacerse cargo. Los del gobierno dicen: “nosotros queremos hacer un capitalismo serio, eficiente, bueno”. Y la oposición de izquierda, el izquierdismo (hay un libro de Lenín que se llama así, sería bueno que se lea) terminan gritando: ¡son capitalistas!, ¡son capitalistas! Y eso no sirve para hacer avanzar la conciencia. Justamente, lo que hay que buscar es la forma, desde el socialismo, que está recuperándose… creo que hay que tener la misma actitud de Marx, cuando es derrotada la revolución de 1848 en Europa, en 1849 y 1850 Marx sigue llamando a la lucha mientras dura la crisis económica pero, en 1851 dice: “ante semejante florecimiento de las fuerzas productivas es imposible hablar de una revolución verdadera”. Entonces cuál es la actitud de Marx, se va a Inglaterra y se escribe El Capital. Estoy simplificando brutalmente porque entre medio funda, con Engels, la Asociación Internacional de Trabajadores, conocida como Primera Internacional y hace un montón de cosas. No estoy queriendo decir que ahora todos nos tenemos que ir a estudiar, no estoy queriendo que abandonemos la lucha diaria, quiero decir otra cosa.
¿Qué es El Capital? Es la crítica más demoledora al capitalismo que se ha escrito. Para decirlo con las palabras del propio Marx: Es, ciertamente, el más terrible misil que jamás se haya lanzado hasta ahora a la cabeza de los burgueses. ¿Por qué el socialismo fue fuerte? ¿por qué el socialismo estuvo a la vanguardia durante 100 años? Desde El Capita” hasta el triunfo de la guerra de Vietnam: 110 años. ¿Por qué? Porque los socialistas, con Marx a la cabeza, sabíamos más del capitalismo que los propios capitalistas. Marx hizo el mejor análisis del capitalismo, él dijo éste tiene estas contradicciones y estas otras y por eso va a caer el capitalismo. Entonces, nosotros le ganábamos a los capitalistas, porque sabíamos más de su propio sistema. Me parece que, desde el punto de vista teórico, por supuesto que hay que estar haciendo la huelga, la marcha, las movilizaciones y todo lo demás, pero desde el punto de vista teórico lo que tenemos que decir es por qué el capitalismo en América Latina y por qué el capitalismo en Argentina no resuelve el problema de las masas, no resuelve el problema de los desocupados, no resuelve el problema de los obreros, no resuelve el problema de la miseria, no resuelve el problema del hambre.
No tenemos que demostrar que este gobierno es capitalista, porque eso todo el mundo lo sabe y lo más grave es que muchos están de acuerdo, lo que tenemos que explicar es por qué no puede resolver los problemas de la población. Ese es el gran aporte que, desde el punto de vista teórico, vuelvo a decir, tenemos que hacer los marxistas revolucionarios. Uno intenta, pero uno no es Marx, ni parecido. Pero ustedes son más jóvenes, tienen más años para estudiar. Nosotros anduvimos tirando cascotes por ahí y leíamos un poco. Está bien, tiene que haber un auge de lucha, pero tienen que surgir los nuevos Marx y Engels y Lenín y el Che y Fidel. No vamos a ser nosotros. Nuestra generación jugó ya su papel. Ojo, no me voy a mi casa, no estoy diciendo eso. Pero también se tienen que poner las pilas los jóvenes. Yo todavía soy delegado en mi escuela. ¡La pucha! ¡Tienen que venir otros!
Bueno, hasta ahí. ¿Alguna pregunta? Pregunten algo, no me frustren…
Público: ¿Y Mao?
Daniel De Santis: No, hablé un poco de Mao, pero no es de América Latina…
Público: Pero cómo influyó…
Daniel De Santis: No, Mao, lo que dije, que me parece que la gran contribución de Mao, por lo menos en el período de lucha por el poder, es que resolvió una estrategia de poder que no supo resolver el resto del marxismo.
Público: ¿Y en América cómo pegó eso?
Daniel De Santis: Y, los movimientos maoístas… se desarrollaron algunos grupos maoístas, el más importante fue el Partido Comunista do Brasil, que tuvieron una estrategia de lucha un poco más combativa que el Partido Comunista, pero desde el punto de vista de su concepción general, el bloque de cuatro clases, la revolución democrático-burguesa, agraria y antiimperialista, no se modificaba, no variaba respecto del Partido Comunista. Sí tenían dos diferencias: una, es que aspiraban a la dirección de esos frentes populares, que no es una diferencia menor, es decir, no dejar la dirección a la burguesía, sino tratar de disputar la dirección de ese bloque de cuatro clases con la burguesía; y una posición más beligerante, más combativa, más de lucha, pero que, salvo el sector maoísta de Colombia, donde, prácticamente, era imposible no hacerlo, porque en Colombia estaba la guerrilla de las FARC desde 1963, y el ELN de Vázquez Castaño, que era una guerrilla guevarista-castrista, forman las Fuerzas Populares de Liberación, una tercer guerrilla, que no sé si ahora está un poco debilitada, pero que hasta hace poco era la tercer guerrilla y bastante importante que hay en Colombia, pero salvo ahí, no lanzaron la lucha armada. La criticaron muy duramente con críticas similares a las que hacía el Partido Comunista. A nosotros, lo más suave que nos ha dicho el Partido Comunista Revolucionario es “populismo barrial”, porque repartíamos carne, leche, juguetes, en los barrios. Y nosotros, obviamente, no repartíamos carne, leche y juguetes en los barrios porque pensábamos que íbamos a hacer la revolución con eso, teníamos otros objetivos.
Público: Después de haber robado el banco en Córdoba, por ejemplo, los 120 millones…
Daniel De Santis: ¿Por qué hacíamos esas cosas? Una, para que la gente nos tuviera simpatía; y otra, que, justamente, era una guerra popular, esas cosas sencillas las podía hacer cualquiera, no necesariamente tenía que tener una gran preparación. Nosotros, por ejemplo, hacíamos una acción y salía mal, y la firmábamos. Íbamos a tomar una comisaría, salía mal y lo mismo sacábamos un comunicado diciendo “fuimos a tomar esta comisaría”. ¿Por qué? Porque éramos un ejército del pueblo. Hacíamos cosas que nos salían bien, hacíamos cosas que nos salían mal, hacíamos cosas sencillas, hacíamos cosas más grandes. Éramos criticados por los maoístas. Todas las corrientes maoístas nos criticaban. No sólo a nosotros, a todos los movimientos guerrilleros nos acusaban de foquistas, de petardistas, de puchistas, (ya lo dejaban descansar tranquilo al heroico Augusto Blanqui), de pequeños burgueses desesperados, agentes de la CIA.
Ustedes fíjense lo perverso: nuestros compañeros, que están muertos, están en las pancartas de todos los partidos políticos. Nuestros compañeros, los que estamos vivos, y que estamos en la lucha, somos igual que ayer: agentes de la CIA. Y hoy somos sospechosos por estar vivos. No ha variado nada. No es que esto viene de ahora, esto viene desde que la lucha es lucha. ¿Y el PRT qué aportó en esto, ya que estamos? ¿Qué aportamos? Con esto del bloque de las cuatro clases… y después de la derrota de la revolución en Argentina, ¿quién toma fuerza en Argentina? El trotskismo, fundamentalmente. ¿Por qué? Porque nosotros no estamos más. Pero nosotros habíamos llegado a una síntesis superior entre el trotskismo y el stalinismo. Justamente, lo que hicieron Mella, Mariátegui, es lo que hicimos nosotros en el período este.
Nos planteamos que la revolución en Argentina era de carácter socialista, pero veíamos que la clase obrera no tenía que pelear sola por el socialismo. Producto de la dependencia y del desarrollo desigual de la economía, había otras clases sociales, como la pequeña burguesía y el campesinado, que debían participar en el proceso de lucha antiimperialista. Planteamos un frente mucho más amplio de alianzas para que la clase obrera luchara por el socialismo. La base de nuestra política de alianzas la llamábamos Alianza Básica: entre la clase obrera, los pobres de la ciudad y el campo y la pequeña burguesía urbana y rural (el campesinado) y aspirábamos a que el proletariado industrial, que considerábamos la fuerza de vanguardia, con su partido revolucionario, el PRT, liderara esa alianza de clases. Observen que se diferenciaba bastante de la política del Frente Popular por un lado y del Frente de Izquierda por el otro. Eso fue una contribución que se ha perdido con la derrota de la revolución. El maoísmo, si bien tuvo un cierto desarrollo, fue mucho menor que el castrismo, incluso, diría que menor que el trotskismo en América Latina.
Público: ¿Con respecto a la revolución cultural?
Daniel De Santis: Mucho no conozco de eso. No es mi fuerte, digamos. De Mao, a lo que uno más ha adherido es a la estrategia de poder, a la guerra del campo, las tesis filosóficas. Leíamos de Mao, bastante, pero con respecto a la revolución cultural, no me quiero poner a tocar la guitarra. Es un tema muy complejo y hay que saber un poco más. Yo de lo que hablo es lo que creo que algo sé. Si yo me pongo a hablar de eso, te estoy chanteando. Hace 40 años que vengo hablando de esto, leyendo, estudiando, practicando, entonces uno habla medio en general, pero hay cosas que las puede desmenuzar. Sobre lo que digo, es porque tengo base para decirlo. Ahora, si me pongo a hablar de la revolución cultural, entro en un terreno que no sé. Y a lo mejor sé lo mismo que vos, qué se yo…
Público: Me parece que lo más importante fue la estrategia que usó, que fue por otro camino…
Daniel De Santis: Yo digo que una de las contribuciones de Mao es que resolvió algo que el resto del movimiento comunista no pudo resolver. Fue una contribución importante, no fue una cosa menor. Después, la revolución cultural fue un desastre y terminaron volviendo al capitalismo. Pero para ponerme a hablar un poco más, tendría que conocer un poco mejor. Pero no nos dejó gran cosa la revolución cultural. Lo que más nos dejó el maoísmo fue la estrategia de poder. Eso sí. Lo estudiamos, leíamos los libros, lo llevamos a la práctica. Después leíamos mucho de los vietnamitas también. Pero también la estrategia de poder de los vietnamitas.
En la construcción del socialismo, ¿quién es el tipo que queda en pie? El Che. Es el tipo que más avanza en los elementos teóricos y prácticos de la construcción del socialismo. Yo no sé si lo dije acá el otro día o en otro lado, pero entender qué es el socialismo parece que es una cosa fácil: la socialización de los medios de producción. Pero no es solamente eso. Porque, ¿qué diferencia hay entre capitalismo de Estado y socialismo? Yo lo entendí a partir del Che lo que era el socialismo. Porque, además de la expropiación de las fábricas y la propiedad privada… ¿qué significa la propiedad social? Porque si está en el Estado, es estatal, ¿y por qué no es social? ¿Qué diferencia hay en eso? El que resuelve eso es el Che, cuando plantea toda la polémica acerca de cómo se tiene que organizar la economía en el período de transición del capitalismo al socialismo: hay que trabajar en contra de la ley del valor capitalista, que es la que rige las relaciones de producción en el capitalismo. Compro y vendo de acuerdo al valor que me ofrece el mercado.
El Che dice no: nosotros tenemos que salir de eso y hacer una planificación. Tomar a Cuba, como una gran fábrica y hacer intercambio. No es que no existe la ley del valor. La enfrentamos y vamos luchando contra la ley del valor, hasta que la podamos erradicar completamente. Y junto con eso, ¿qué hace? La lucha por la transformación de la conciencia. Eliminar la ley del valor en el funcionamiento de la economía y eliminar la ley del valor en la concepción del pensamiento de los seres humanos. Por eso, y termino con esto, una frase que a mí, cuando la leí de nuevo hace unos nueve años cuando comenzaron las Cátedra del Che. En los ’60 y ’70 nosotros siempre decíamos: “la sociedad comunista esto, en la sociedad comunista lo otro, en la sociedad comunista lo de más allá”, y cuando vuelvo a leer El socialismo y el hombre en Cuba, del Che, allí el Che dice. “la sociedad del hombre comunista”. Pone al hombre en otro nivel, planteando el singular en lo plural, planteando el hombre como persona dentro del conjunto, dentro de la sociedad. El Che afirma que el socialismo como sistema de reparto no le interesa si no puede modificar al hombre. Resalta lo individual dentro de lo colectivo ¿Por qué yo no recogí con fuerza ese planteo de Che que efectivamente habíamos leído? Por dos cosas: Una porque nosotros estábamos muy educados por esa concepción economicista del socialismo. El Che dice: hay que hacer la transformación económica, pero hay que hacer la transformación de la conciencia. Y la otras es una autocrítica (nosotros nos auto criticamos pero para tratar de ser más revolucionarios, no para ser más presentables ante los burgueses), porque no le dábamos al Che un nivel de teórico del socialismo, para nosotros el Che era un héroe, un extraordinario militante, un enorme jefe militar, un constructor del socialismo pero no le dábamos la jerarquía de teórico del socialismo, como queda muy claro de leer, por ejemplo, este trabajo sobre El socialismo y el hombre en Cuba.

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