CATEDRA LIBRE ERNESTO CHE GUEVARA
LAS REVOLUCIONES EN AMÉRICA LATINA
Jueves 18 de mayo de 2006
Expositor: Ester Alí

SURGIMIENTO DEL MOVIMIENTO OBRERO EN EUROPA.
REVOLUCION DE 1848. LA PRIMERA INTERNACIONAL. LA COMUNA DE PARIS.

Daniel De Santis: Hoy vamos a hablar de los orígenes del movimiento obrero en Europa, el período de las revoluciones de 1830, de 1848, el Manifiesto Comunista, la Primera Asociación Internacional de Trabajadores, hasta la Comuna de París. Está con nosotros la compañera, profesora Ester Alí.
Ester Alí: Buenas noches. Voy a hacer una propuesta, antes de la exposición, para ordenar lo más importante que es después de la exposición: las cátedras que da Daniel no tienen como objetivo ninguna apreciación de tipo académico, sino que las basa en herramientas prácticas para intervenir en la realidad y para pronunciarse respecto de las cuestiones de la realidad. Les hago esta salvedad, porque, a pesar de que vamos a hablar de los orígenes del movimiento obrero en Europa, ustedes van a ver que se traducen en ese desarrollo incipiente de las organizaciones obreras posiciones políticas que hoy se ven. Ustedes habrán escuchado posiciones sobre la superación del marxismo, que echan mano a posiciones políticas, a teorías supuestamente novedosas, que, en general, ya fueron desarrolladas, tratadas, e, incluso, probadas, desde el inicio de las organizaciones obreras. Está muy mal que lo haga, pero ustedes después podrán decir si me equivoco o no. En general, todas esas críticas del marxismo son pre marxistas. Las críticas actuales de superación del marxismo aparecieron antes del Manifiesto Comunista, aparecieron antes que los escritos de Marx.
En ese sentido, los orígenes del movimiento obrero hay que ubicarlos dentro del contexto de los orígenes del capitalismo. Y podríamos decir, en términos generales, que durante el siglo XV, con la etapa de los descubrimientos, con la etapa de las exploraciones, sobre todo por parte de Portugal y de España, se da una gran expansión de lo que luego va a ser el mercado en el que va a intervenir el capitalismo. Y fíjense que en un período, que no va más allá de 50 años, esa forma de conquista territorial abarca a tres continentes: América, Africa y Asia, con lo cual, y esto es algo que dice Galeano y que algunos critican, pero que a mí me parece muy justo, que, aunque no sea en su totalidad, los fondos que financiaron la revolución industrial y el capitalismo son fondos que les han sido quitados a los países colonizados por el imperialismo. Alguno dirá que el imperialismo, en términos marxistas, no existía antes de la década de 1850, y está bien, pero es parte de las monarquías que iniciaron estas conquistas en otros territorios. ¿Por qué digo esto? Porque la extracción de materia prima, que se dio en las colonias, no fue solamente extracción de materia prima, sino fue extracción también de metales preciosos. Dice Galeano que con lo que se sacó se podría hacer un puente de oro y plata entre América Latina y Europa. Y la parásita nobleza española, incapaz de hacer con eso otra cosa, lo que hizo fue acumular metales. Después compró mercancías y bienes a Francia y, sobre todo, a pesar de ser su enemigo, a Inglaterra.
Esta concepción de que esos metales preciosos y ese cúmulo de riquezas pasa por España, pero va a parar a Inglaterra y a Francia, países donde se da la revolución capitalista, en términos políticos y en términos económicos, no es del todo descabellada, aunque no haya sido hasta el milímetro el destino de esos fondos. Y, por otra parte, la extracción de materia prima, es decir, expoliar a estos pueblos para sacarle todo lo posible, era una especie de negocio redondo, porque se sacaba la materia prima y, en aquella época, la forma de producción hacía que se llevaran la materia prima, produjesen en Europa y después vendiesen el producto a la misma colonia y, como ustedes sabrán, las boleadores, los ponchos que se compraban acá, eran de fabricación inglesa…
Daniel De Santis: Como ocurrió con la muy “criolla” bombacha bataraza que era una partida de pantalones, con esas características, que iba para Turquía. Ahora no me acuerdo qué pasó que no se pudo hacer el embarque, y las trajeron para acá. O sea que la bombacha, que es autóctona…
Ester Alí: Claro, eso lo sé por vos, pero pasaba también con el chocolate en Brasil, pasó con todo. Pero la cuestión de fondo sería que se amplían los mercados. Entonces, aquellas formas de producción que estaba destinadas a abastecer a un mercado pequeño, terminan siendo absolutamente insuficientes, era necesario producir en escala, producir de otro modo, producir para ese mercado. Y todavía no estaba el desarrollo tecnológico suficiente para que esa producción pudiera manifestarse. Estamos hablando del tránsito entre el artesanado y el trabajo fabril. En ese tránsito se mezclan las formas de producción. Por supuesto, con los mercados ampliándose y con reformas de producción más exhaustivas, como pueden ser la división del trabajo, la manufactura, el feudalismo, las formas productivas que están concentradas en la riqueza de la tierra, van a desaparecer. Y es a consecuencia de que esas formas de producción desaparezcan materialmente en la organización de una sociedad, que desaparece también su brazo político, es decir, el feudalismo va a ser derrotado, la nobleza va a ser derrotada.
Pero en ese período de la forma de trabajo artesanal, donde en el taller está el maestro, el oficial, el aprendiz, donde un hombre que lleva adelante un trabajo, una pieza, sea una mesa, sea una silla, sea lo que fuere, hace la pieza completa, con lo cual tiene un acto artístico de por medio, es algo que no lo aliena, es un acto de creación. Y eso va a cambiar, porque al tener una forma de producción en serie, la división del trabajo es el primer paso. Y conjuntamente con eso, cuando empiezan los pequeños desarrollos de tipo tecnológico, aparece la máquina, y no la máquina de la revolución industrial, precisamente, sino tipos de herramientas más complejas: así como para el artesanado la herramienta más rudimentaria era fundamental, la máquina y la división del trabajo empiezan a asentarse en esta etapa. Obviamente, no sólo en el taller, la división del trabajo también se da en las piezas, que no se desarrollan ahora en un solo taller, sino que un taller se encarga de una parte de la pieza, otro taller se ocupa de otra parte, el artesano deja de trabajar por encargo y empieza a convertirse en un hombre anónimo, porque su responsabilidad es solamente sobre un fragmento de la elaboración de esas mercancías, un pedacito de ese trabajo. Cambian también las condiciones culturales, aparece el trabajo domiciliario.
Ahora, fíjense ustedes, cuando hablamos de la historia del movimiento obrero, de sus orígenes, nos referimos siempre a Inglaterra. ¿Y por qué nos referimos a Inglaterra? Porque la revolución industrial se desarrolla en Inglaterra. Y se desarrolla, sobre todo, dentro del ámbito de la industria textil, con el torno hilador, con la hiladora mecánica, y hay un montón de desarrollo tecnológico que se produce en Inglaterra. Entonces, las condiciones sociales y la estructura social, cambian más rápidamente que en Francia, donde se da la revolución desde el punto de vista político. La revolución burguesa tiene su manifestación económica y técnica en Inglaterra y su manifestación ideológico-política en Francia, lo que genera algo que cualquier análisis materialista pone en evidencia: que las primeras organizaciones obreras se den allí donde las condiciones de trabajo cambiaron. Las condiciones de trabajo cambian más rápidamente en Inglaterra.
Claro, no es que de la noche a la mañana estas formas de producción generan fábricas y el único trabajo que se desarrolla, se desarrolla en fábricas. Hay una etapa donde conviven la factura, el artesanado y el trabajo fabril, que va a lograr la gran concentración obrera. De todas maneras, hay una gran migración del campo hacia las ciudades, lo que genera también que vaya desarrollándose una gran conciencia en los obreros de la construcción, porque ediliciamente los centros urbanos no están en condiciones de recibir a esa gente.
¿Cuál es el cambio que se produce en la forma de trabajo con la revolución industrial? ¿Qué le pasa al proletariado? Deja de convivir en la misma persona la actividad del trabajo, conjuntamente con alguna actividad de tipo rural. ¿Cómo podía ser que un artesano no tuviese su huerta? ¿Que el trabajo domiciliario permitía la distribución y la utilización del tiempo? El obrero, frente a la máquina, pasa a ser una pieza más, y el mismo obrero pasa a ser una mercancía. Habrán visto “Tiempos Modernos”, cuando la máquina se traga a Chapín: él es un engranaje más de la máquina. Y la tarea que desarrolla es una tarea que lo embrutece, que lo aliena: la repetición. Las jornadas laborales, para generar niveles de producción más altos, son extensísimas. Y las condiciones de trabajo son terribles. Lo mismo que decían de las colonias, la pereza del negro, la pereza del indio, se manifestaba en la pereza del obrero. Empiezan los estatutos de fábrica… yo sugería en la bibliografía y la verdad es que me parece que deberían acceder, se consiguen fascículos muy baratos, no sé acá en La Plata, pero en la calle Corrientes están, la “Historia del movimiento obrero”, publicación que tiene una característica: trae material documental de época. Si ustedes ven lo que son los Estatutos de fábrica, son impresionantes: hay multa para el obrero que prende el gas temprano, hay multa para el obrero que para a lavarse, hay multa para el obrero que silva, hay multa para el obrero que se enferma y no consigue un reemplazo y entonces le ocasiona un perjuicio a la patronal…
Frente a esta situación, lo primero que pasa en las fábricas es el odio al objeto que se tiene más cercano, el odio a la máquina. La máquina ha alterado el ritmo de vida del trabajador. Las primeras organizaciones que existen son las organizaciones de destructores de máquinas: se llaman, en Inglaterra, los “ludistas”. Pero existieron en Alemania, en Bruselas, en Italia. Y eran eso: los destructores de máquinas. Parece ser que el ideólogo de todo esto era un tal Ned Ludd, que probablemente no haya existido, o que hayan sido varios. El mito decía que era un trabajador que trabajaba en un taller y cuando se divide el trabajo y le dan una máquina para trabajar, antes de que sea trabajo fabril, y él la embiste a martillazos y la destruye. Y después funda un movimiento, que, por su apellido, se llamó “luddista”. ¿Qué pasaba? Ned Ludd firmaba la destrucción de máquinas y el incendio de fábricas en el norte, en el centro, en el sur de Inglaterra, había Ned Ludd por todas partes, con lo cual se supone que hubo más de uno o que era probablemente un mito, porque los destructores de máquinas eran, en realidad, aquellos hombres que habían decidido evitar las consecuencias de la revolución industrial, cuya consecuencia más feroz eran los niveles de desocupación feroz que había en Inglaterra en ese momento.
Este movimiento tenía un fuerte apoyo popular, era muy simpático, y estuvieron desde 1811 hasta 1817. Y después le vamos a sacar la cuestión del mito, para explicarlo más políticamente. Ned Ludd -y todos los Ned Ludd que había- se consideraba “el general de los ejércitos justicieros”. Por ejemplo, si alguien traía una hiladora mecánica, Nedd le mandaba una nota que decía: “Me he enterado que tiene usted una de esas antipáticas máquinas que reemplazan el trabajo del hombre. Le damos una semana para deshacerse de ella. Si usted no lo hace, uno de mis lugartenientes va a concurrir a su local para destruirla. Si usted tiene la mala idea de dispararle, mi lugarteniente tiene orden de matarlo, destruir la máquina e incendiarle la casa. Firmado: Ned Ludd”.
Público: … era un sujeto social…
Ester Alí: Claro, vos sabés que la propaganda de los diarios de la época empiezan a decir un argumento que nosotros conocemos de sobra: “por culpa de los luddistas, tantos trabajadores se han quedado sin sus fuentes de trabajo”. “Falso”, dice Ludd. “Es tanto el dinero que saca, que comprará nuevas máquinas y hará nuevos talleres”. El problema de limitar la cuestión de los destructores de máquinas a, si quieren, una reacción contra los avances tecnológicos, es que hay, en verdad, un desprecio por estas primeras organizaciones obreras. La destrucción de máquinas, como después la huelga, como el sabotaje, como cualquier elemento de lucha, es la forma en la que se pelearon reivindicaciones, porque, en verdad, Ned Ludd rompía las máquinas de aquellas fábricas en las que no podía llegar a un acuerdo por aumento salarial. Y la cuestión se daba porque no había otra salida. Es decir, trataban de mostrar a los luddistas, a los destructores de máquinas, que fue algo para después acusar cualquier tipo de sabotaje que se haga, como personas irracionales, que están en contra del desarrollo tecnológico, que quieren volver al feudalismo, que viven en la clandestinidad y que no están insertos en el pueblo… Falso. Tenían un fuerte apoyo popular y la forma clandestina en la que se movían era porque cualquier tipo de asociación era ilegal.
Los obreros estaban condenados a resolver las condiciones de trabajo, los contratos de trabajo, en forma individual. Ustedes se imaginan la concepción de la revolución burguesa: igualdad, libertad, fraternidad. Y no hay nada más injusto que tratar como iguales a dos desiguales. Esta cuestión de la negociación uno a uno recién va a ser resuelta con las negociaciones colectivas, después del manifiesto de la revuelta de 1848. Había que esperar 30 años para que se pudiese negociar a cara descubierta. Ya vamos a ver con qué consecuencias, de todos modos. Lo que hacen los ludistas es atacar a aquellos con los que no pueden arreglar las condiciones de trabajo o los niveles salariales y recoger fondos de aquellos a quienes les defienden los intereses, que son los talleres medianos que todavía producían con manufactura, es decir, que se veían impedidos de competir con las fábricas, pero que todavía subsistían. Entonces, a ellos les mandaban cartas que decían: “Le pedimos una pequeña colaboración para que prosigamos la lucha contra estas detestables máquinas. Por favor, entréguenle el dinero a mi lugarteniente. De lo contrario, lo visitaré personalmente. Firmado: Ned Ludd”. Se oponían, en general.
Pero hubo un problema: en una de esas incursiones a una fábrica, la patronal los estaba esperando, mataron a algunos hombres del grupo luddista, que llegaban con la cara embetunada -cómo se repiten las cosas, ¿no?-, camouflando la identidad. Mataron a algunos de ellos y entonces el general del ejército de los justos plantea que ese hombre deberá ser castigado con la muerte. Atentan contra ese fabricante, pero no logran matarlo, y entonces matan a otro. La represión fue tan feroz, porque, aparte, eran muy burlones: firmaban desde los bosques de Sherwood. La cuestión es que hubo una razzia terrible, tomaron a 30 hombres que eran acusados de luddistas, los ejecutaron a todos y el movimiento luddista se fue desmantelando.
Lo que yo quería decirles es que de ninguno de estos movimientos de los que vamos a hablar ahora, hablamos ni con subestimación, ni con desprecio, son las primeras herramientas que se dio la clase obrera, hombres que trabajaban 18, 20 horas, trabajo de niños, trabajo de mujeres, y realmente se fueron dando formas organizativas que fueron evolucionando, es decir, que las unas superaban, en la experiencia y en la historia, a las otras. Era tan terrible la situación, que se desataron sobre Inglaterra lo que se llamó las “marchas del hambre”. Hubo una en 1817 y hubo otra en 1819. Fíjense que cuando se quedan sin una organización que pueda llevar adelante la negociación por las condiciones de trabajo, se moviliza el pueblo espontáneamente. Y marchan sobre Saint Peters, que es un lugar que se llama Peterslug, que es un lugar donde se van a concentrar columnas de artesanos y de desocupados que vienen de todas partes y juntan en ese campo la friolera de 80.000 personas para ese momento. Ustedes se imaginan 80.000 personas en cualquier momento, pero una asamblea de 80.000 personas para esos años, en 1817, con la densidad de población que había, es tal el pánico de la Corona, que envía al ejército. Y se provoca la primer matanza ejemplificadora, que el campo queda cubierto, no solamente de cadáveres, sino de cadáveres mutilados, como niños sin sus cabezas, por ejemplo. Porque lo que pasó fue que la noche anterior habían mandado fuerzas represivas a sacar hasta las piedras, para que los obreros no tengan modo de defenderse. Fue feroz, de una ferocidad total.
De modo tal que el proletariado se plantea, los trabajadores se plantean, que conjuntamente con algunas formas de organización de tipo reivindicativa, van a tener que intervenir políticamente, no va a quedar más alternativa, porque las leyes las determina un Parlamento dominado por los lores. Acá hay algo que pone de manifiesto también la mentira de la libertad del individuo y la mentira de la libertad de contratación. Porque lo primero que hace el Estado es terminar definitivamente con la subvención que hacían las iglesias con algunos pobres. Entonces, cuando alguien está desocupado, para obligarlo a trabajar, porque es mentira que yo puedo decidir no trabajar en esas condiciones, la desocupación también es castigada, la gente va presa por la desocupación. Y adivinen qué: si alguien está desocupado y busca conchabo, lo que termina sucediendo es que se ponen en talleres de trabajo, financiados por la Iglesia y por el Estado. Es decir, que algunos trabajaban en las fábricas o trabajaba en el orfanato o trabajaba en el cotolengo o trabajaba en la cárcel o trabajaba en estos talleres destinados a los desocupados. Que era ayuda para los pobres, era falso, porque nadie podía irse de allí, ni siquiera se podía recibir visita. Es decir, que la legislación se vuelve muy severa y los trabajadores empiezan a pensar seriamente a intervenir políticamente.
Lo que va a distinguir esta etapa de la organización obrera, tanto en Inglaterra, como en Francia, como en todas partes, este desarrollo incipiente del capitalismo, es que la clase obrera va a intervenir en política luchando contra el enemigo de sus enemigos, porque la culpa se la echaban a los resabios de la nobleza o a la nobleza, entonces quedan siempre subordinados a la política de los sectores más radicalizados de la pequeña burguesía, que también llevaban adelante su lucha política, porque no tenían la participación en el gobierno que pretendían. Así es que los trabajadores se suman… y esto pasó también en la revolución francesa… no es que se suman desde cualquier lugar: ponen el cuerpo, ponen la vida, marchan sobre las calles, combaten… Pero desde esa puja siempre quedan subordinados a la burguesía.
El caso es que la burguesía inglesa, tan compenetrada como estaba en tener una porción de poder, incluye… estamos hablando de la burguesía jacobina, la pequeña burguesía, que está en ese proceso de revolución todavía… incluye, dentro de sus reivindicaciones, las reivindicaciones de los trabajadores, son los “radicals”. Y los trabajadores, entonces, salen a la lucha con ellos por la democratización del Estado inglés y combaten y son encarcelados y son deportados y mueren, porque las asociaciones estaban prohibidas, hasta que, finalmente, en 1832, la Corona decide democratizar las elecciones y, entonces, al voto calificado le baja el nivel que había que tener de renta anual, con lo cual en lugar de haber 400.000 electores, había 800.000, es decir, que el Parlamento ya tenía representación burguesa y pequeño burguesa. Por supuesto, no tenía la representación de los trabajadores. Inmediatamente que asumen… parece una burla, ¿no? … sale una ley… una de las reivindicaciones era la reducción del trabajo, para que puedan existir universidades de trabajadores para que puedan formarse, y la otra era terminar con el trabajo infantil. La primera ley que sale establece que no podrán trabajar niños menores de 9 años y que los niños tendrán una jornada máxima de 48 horas semanales. Es decir: legalizan el trabajo infantil.
Claro, esto genera una cuestión: las formas organizativas que aparecen de allí en más son otras. Los trabajadores no renuncian a participar de la política, del poder político, pero entienden que tienen que tener su propia herramienta y aparece el primer partido de los trabajadores, aunque no tiene un programa que tienda a la destrucción del estado burgués ni mucho menos, que es el cartismo, que se llama así porque tenían una carta de 6 puntos que planteaba consignas absolutamente democráticas, que las habían planteado los radicals, que no los habían llevado adelante, y ahora los llevan adelante ellos mismos.
El cartismo tiene tres etapas. No hay que volverse locos, porque las clasificaciones siempre son nada más que para entender mejor el asunto. Podríamos decir que el cartismo va desde el 37 hasta el cuarenta y pico, y en esas etapas lo que va sucediendo es que se genera el primer gran debate ideológico dentro de los trabajadores: ¿Cómo se participa en política? Si bien todavía se pensaba en obtener conquistas, obteniendo escaños dentro del Parlamento, lo que hay que ver es cómo se accede a esos lugares, a esas bancas.
Y aparecen dos facciones: aquellos que entienden que para acceder a esas bancas hay que tener una alianza con la pequeña burguesía y con la burguesía, porque eso va a garantizar la legalidad, y que son aquellos que después se van a llamar reformistas y que entienden que van a llevar adelante el debate ideológico desde la fuerza moral, como decían ellos, desde el debate, desde hacer entender que la humanidad no tiene ese destino.
Y aquellos que no tienen ninguna confianza en aquella burguesía que ya los ha traicionado y que, aparte, los explota, porque en ese tránsito hay un proceso de acumulación, donde los pequeños burgueses de ayer, que tenían talleres manufactureros, ya están accediendo a las fábricas, ya hay un grado de concentración mayor; aquellos que plantean que no puede haber ninguna confianza, nosotros diríamos hoy que no puede haber una alianza de clases en esos términos, pero, en realidad, que no puede haber confianza en la burguesía, y que si se pierde la legalidad, eso es lo de menos. Estos terminan denominándose los partidarios de la fuerza física.
Y aquí ha quedado dividido el movimiento de los trabajadores, entre aquellos que creen que la alianza de clases es posible y que la reforma es posible en ese contexto, que hay que hacerlo dentro de la legalidad y con la fuerza moral, y aquellos que creen que no hay más salida que la violencia, que no puede haber ninguna alianza de clases que no termine en perjuicio de los trabajadores. Este es el sector más radicalizado, que todavía no está preparado para salir a la lucha, por condiciones obvias, porque ni siquiera todavía ha sumado numéricamente, ni tiene una organización tras de sí, es un movimiento que se arma a través de las peticiones, de las firmas, de los petitorios. No hay una organización estable.
Largan la primera huelga, que se llama “la gran fiesta nacional”, que va a durar 30 días. Esa huelga fracasa y el sector del cartismo más combativo es ahogado en sangre. Pero la verdad es que ya ha creado un mojón del cual el proletariado más consciente no va a volver. Concomitantemente con esto, aparecen los primeros sindicatos. El primer sindicato es del 29, lo organizaron los irlandeses, gente de la construcción, gente de los textiles. Se plantean una “asociación nacional de protección del trabajo”. Fíjense: ya están planteando organizarse a nivel nacional. Dura unos años, fracasa, el nivel represivo es muy alto, hasta que en 1834 aparece la primer central obrera.
Este desarrollo en la organización del movimiento obrero, para la cuestión reivindicativa, y el desarrollo para la intervención política, es un desarrollo complejo y paralelo. Los trabajadores estaban imbuidos de todas estas corrientes, de toda esta discusión. Y hay que reconocer que los trabajadores en Inglaterra se vieron influenciados por el desarrollo ideológico que había en Francia, a pesar de que en Francia el nivel de acumulación y el nivel de producción no había alcanzado los niveles de Inglaterra y no podía decirse que allí hubiese un capitalismo desarrollado. Es más: como el desarrollo tecnológico se da en Inglaterra, Inglaterra está en guerra con Francia, Francia pierde esa guerra con Inglaterra, en 1815, fíjense ustedes: van a pasar más de 30 años para que los adelantos tecnológicos vayan a otros lugares de Europa. Ustedes se preguntarán por qué. Porque en Inglaterra estaba prohibido con pena de muerte exportar o transmitir inventos o adelantos tecnológicos.
Público: … era la época de la reina Victoria…
Ester Alí: … claro, pero aparte había otra cuestión, que es que el campesinado tenía un nivel de desarrollo en Francia, que lo hacía muy importante. Habrán escuchado decir que la revolución francesa se hace con la plebe en la calle. Bueno, ¿qué es la plebe? La plebe es la cantidad de artesanos, los trabajadores que ya trabajaban en la manufactura y grandes sectores del campesinado. La burguesía, la pequeña burguesía, tuvo que apelar a ellos. Y en el proceso de la revolución francesa también hay sectores que tienen grandes diferencias ideológicas. Hay un sector de derecha, los girondinos, hay un sector que está a la izquierda, los jacobinos, y dentro de los jacobinos hay una interna feroz: el sector más proclive a pactar con la derecha, que es el de Dantón, el centro, que es el de Robespierre, y el de la izquierda, que es el de Hebert. Los sectores de izquierda, en realidad, decepcionados porque la revolución francesa no ha traído justicia, que no ha traído alivio para la humanidad, empiezan a manifestar posiciones cada vez más cerca del anarquismo, y se hacen muy fuertes en Francia las ideas anarquistas, sobre todo las ideas proudhonianas.
Todo este debate que se da en Francia… en la primera etapa viene el terror de Robespierre, después Robespierre es corrido por la reacción… todo este debate se traslada a Inglaterra. Hay un nivel muy interesante, porque, como parte de los castigos eran las deportaciones, hay una mezcla donde unos enseñan niveles organizativos de la clase obrera a los otros, que los tienen muy incipientes, y los franceses transmiten el nivel de debate ideológico que tienen a los ingleses. En Inglaterra empieza a haber obreros de otras nacionalidades por muchas cuestiones, entre otras cosas, para “carnerear” en las fábricas: estalla una huelga y traen obreros del exterior. Todo eso va generando… como dice Marx en el Manifiesto: la burguesía no solamente crea las armas, crea los hombres que empuñarán esas armas para destruirlos… se empieza a mezclar…
A mí me gustaría que ahora veamos, con un poquito de detenimiento, cuáles fueron las organizaciones obreras previas a la organización sindical o concomitantes con la organización sindical, porque todas ellas tuvieron un basamento ideológico y todas ellas, si quieren, fueron la etapa intrauterina del marxismo. Marx no las desprecia, ningún marxista debe despreciarlas, porque fueron el devenir de la experiencia del movimiento obrero. Lo digo porque ahora uno tilda de reformismo a todo eso, porque el marxismo científico lo superó, hay una tendencia a entender que aquellos pensadores eran unos pusilánimes y la verdad es que no era así, era gente que pagaba con su propio pellejo sostener esas ideas.
El primer ejemplo que les voy a dar de organizaciones de resistencia a la pobreza y a las condiciones de vida que genera el capitalismo son los mutualistas. La mutual que después sobrevivió como mutual y que son las que ustedes conocen, que no solamente no intentan cambiar nada, sino que ni siquiera tienen un planteo reivindicativo, solamente tienen un planteo defensivo. La mutual era aportar un poco de lo que se tenía, para garantizar el mendrugo de pan cuando no lo había, o la sepultura si moría alguno de la familia y uno no estaba en condiciones de solventar nada. La práctica mutualista fue, de todos modos, una práctica que tenían los sectores que estaban pauperizándose, pero que todavía eran artesanos. Un obrero no podía nada, apenas si podía mantener el mendrugo de pan. Hay una frase de un médico de la época, que dice: “para un obrero, vivir es no morir, porque más allá del trozo de pan, no espera nada”. La experiencia de la mutual es para aquellos sectores que van a desaparecer, que se están pauperizando, pero que todavía pueden resistir por ese método. Obviamente, lo que sucede con las mutuales es que se legalizan: aparecen las leyes que dicen que están bárbaras las mutuales, mutualícense todo lo que se les dé la gana, mientras la plata no la ponga la burguesía ni el Estado tenga ningún gasto.
Las otras formas son las formas que tienen que ver con el cooperativismo. El cooperativismo es, respecto de la mutual, un paso adelante, porque da una explicación política. Y, de hecho, la primera vez que se utiliza la palabra “socialismo”, se utiliza en Inglaterra, y es utilizada por Owen, y por Saint Simon, Fourier, en Francia. ¿Pero qué hacen estos hombres? Le dan un contexto teórico-político a estas formas de producción. Dicen: “no se puede tolerar más vivir en estas condiciones, lo que habrá que hacer es separarse, no someterse más a las condiciones de trabajo que ofrece la fábrica, y entonces lo que vamos a hacer es producir al margen de la fábrica, y cuando produzcamos al margen de la fábrica, vamos a ir asfixiándolos, porque una economía paralela más justa y más humana va a terminar con la fábrica”.
Entre los franceses está Fourier… después fueron llamados por Marx los “socialistas utópicos”… De todas maneras, es muy interesante ver que Marx, cuando se enoja, para combatir estas ideas es durísimo, pero cuando redacta el Manifiesto de la Primera Internacional, en realidad, los va mencionando como pequeños pasos que va dando el movimiento obrero en sus formas organizativas. Cuando llega la hora del combate ideológico, es durísimo, pero acepta que estas formas fueron formas que se fueron concatenando. Esta idea de no enfrentar al Estado, sino de crecer al costado del Estado, dicen que va a funcionar.
Pero el cooperativismo, por supuesto, duró muy poco, porque una forma de producción humana, con respeto a los horarios de trabajo, las 9 horas en aquel momento, por ejemplo, era imposible que estuviese en condiciones de competir con la gran fábrica donde los niveles de acumulación tenían que ver con la súper explotación. Lo que terminó sucediendo es que las cooperativas que prosperaron, lo hicieron porque terminaron organizándose y produciendo como burgueses, ejemplo que habrán visto acá, en Argentina. Y después quiebran y nadie se hace cargo de nada, de los socios cooperativos.
Y tuvo una característica, en Francia, con Fourier, con los falansterios… plantea una comunidad utópica… Dice Fourier: “vamos a armar los falansterios”. Hasta tal punto plantea la cuestión de la comunidad, que después, en las décadas de 1960, 1970, el movimiento hippie leía a Fourier. Las comunidades hippies eran falansterios, donde se iba a producir y una cooperativa iba a intercambiar con otra cooperativa, y así se iba a ir asfixiando al Estado burgués. Eso prosperó lo que pudo en Francia, porque la revolución industrial no había estallado, entonces aguantaron un poquitito más. Pero en Inglaterra fueron inviables de entrada. Lo que existieron en Inglaterra no fueron cooperativas de producción, nunca. Fueron, sencillamente, cooperativas de consumo, porque el argumento de Owen era que había que evitar la intermediación de los comerciantes, que había que evitar que el precio lo pusiera el fabricante.
Estas formas, ambas, se demostraron inútiles en el tiempo. La verdad es que fueron derrotados. Esos hombres, que pusieron todo en esas formas organizativas, encontraron que el largo brazo del Estado no iba a permitir nunca eso, pero que ni siquiera podían competir desde el punto de vista económico. Es un tema muy vigente ahora, con los proyectos productivos. Porque aparte, sucedió varias veces que la burguesía lo utilizó para acusar a hombres del movimiento obrero, como pasó con Blanc, a los que les da talleres que sostiene el estado francés, que, por supuesto, no tienen ninguna viabilidad económica, y que después los acusa de ineptitud.
Entonces, digamos que habíamos planteado cuáles fueron las formas organizativas incipientes desde lo político y cuáles fueron desde lo reivindicativo, hasta que aparece el sindicato. El sindicato tiene reivindicaciones concretas, pero empieza a pronunciarse sobre cuestiones políticas. Empieza a mezclarse la actividad del sindicato con la actividad política, porque los primeros rasgos de internacionalismo salen del sindicato, aunque parezca mentira. La huelga de la construcción tiene financiamiento de obreros organizados políticamente también, en Francia. Iban y venían. Las formas sindicales tienden a mezclarse con la intervención política. Y el trade-unionismo, la concepción de que el cambio reivindicativo y la imposición del cambio general se puede dar a través del sindicato, empieza acá, porque el sindicato ya deja de pedir sólo para su oficio, empieza a pedir para todos, como la lucha por la jornada de las diez horas, por ejemplo, o la lucha por la jornada de las nueve horas. Y dentro del sindicalismo aparece una subdivisión, que es muy interesante de ver, que son aquellos organizadores de los sindicatos que entienden que el sindicato debe ser local y aquellos que entienden que no, que debe tener carácter nacional y centralizado, y aquellos que se denominan “símismos puros”, que sólo llevan adelante reivindicaciones de tipo sindical, y aquellos que se denominan “símismos políticos”, es decir, que no renuncian a la intervención y a la participación política. Eso genera que sean los sindicatos los que plantean el sufragio universal en Inglaterra y que hasta planteen un candidato obrero en Francia, apoyado incluso por los sectores proudhonianos. ¿Imaginan aquellos años? Era un desafío. Un candidato obrero era un desafío.
Estas formas organizativas dentro del sindicato, las que estoy mencionando, fueron deviniendo, mezclándose con todas estas teorías, con este socialismo incipiente, con estas formas organizativas, hasta que estallan las primeras crisis. Lo primero que hacen los sindicatos, y aquí es cuando comienzan a volverse francamente peligrosos, es comenzar a pronunciarse sobre la cuestión internacional. Y aparecen los llamamientos. Yo diría que empiezan los ingleses, por la política exterior de Inglaterra, y entonces los sindicatos empiezan a pronunciarse sobre cuestiones como esta… fíjense que ya empiezan a meterse con la política exterior… Se pronuncian sobre la guerra en Estados Unidos y la lucha contra la esclavitud, que cuando es abolida la esclavitud, el gobierno inglés desconoce. Se pronuncian sobre la lucha por la independencia de Polonia. Se pronuncian sobre Italia, es decir, sobre la invasión de Napoleón a Italia, Garibaldi se transforma en un hombre admirado por todos los sindicatos. Y en estos llamamientos, se pronuncian tanto los obreros ingleses como los obreros franceses. Hay en Londres obreros de todas las nacionalidades.
Y aquí, indudablemente, ya comienzan a tallar lo que van a ser las primeras formas de organización a nivel internacional. Todavía… vos habías hecho mención a la insurrección del 30… bueno, esta insurrección, o revolución, en Francia, forma parte de ese período donde las condiciones son tan terribles, que, si bien los trabajadores son los que salen a la lucha, termina capitaneando esto la burguesía, es decir, esta lucha que hay contra las condiciones de la monarquía en Francia, lleva al trono a Luis Felipe de Orleáns, que es un hombre que representa a los sectores financieros y que ni bien toma el poder, ninguna República, a pesar de que él había sido llevado al poder por una lucha heroica de los trabajadores franceses. Esa es, si quieren, la primera traición, muchos muertos hubo allí también, pero es como que ya empezaba a quedar en claro cuál era la respuesta a las insurrecciones espontáneas. Pero cuando esto sucede, no es que el proletariado comete el mismo error indefinidamente, no, aparecen corrientes que se oponen a esto. El blanquismo, por ejemplo, que fue denostado tantas veces, que fue mencionado con tanto desprecio tantas veces, era aquella posición que decía: “No hay ninguna posibilidad, pero ninguna posibilidad, de cambiar las cosas o acceder al Estado -siempre pensando en acceder al Estado burgués todavía-, que no sea por medio de las armas. Los obreros desarmados son nada más que un rebaño. Hace falta un grupo de hombres decididos, que lleven adelante los atentados que sean necesarios, que se armen y que luchen, y que después lleven con su ejemplo, tras de sí, al resto de los explotados”. Blanqui vivió 74 años, era un longevo para aquellos años, de los cuales 37 estuvo preso…
Daniel De Santis: … o sea que, cuando en los años 60, 70, te decían que Blanqui era una porquería, porque la bibliografía que llegaba era toda de la Unión Soviética, donde se había consolidado el reformismo, entonces, Blanqui se llevaba todas las críticas, lo veían desvinculado del movimiento de masas, y después se lo utilizaba para criticar cualquier lucha revolucionaria que hubiese en cualquier lugar del mundo. Pero, por esas cosas, por intuición será que uno no dejaba de tener simpatía por Blanqui…
Ester Alí: … bueno, te voy a traer un texto de Lenin, hablando maravillas de Blanqui…
Daniel De Santis: … capaz que lo leí, pero no me acuerdo, pero hace poco leí un libro del año 29, cuando los comunistas rusos todavía eran revolucionarios, donde se hablan bellezas de Blanqui…
Ester Alí: … ya venía flaqueando…
Daniel De Santis: .. sí, no, no, todavía estaban impulsando las insurrecciones en casi todos los países del mundo, pero esa es otra discusión… y el que escribe el libro es Neuberg, que es un seudónimo, explica quién era Blanqui…
Ester Alí: … siguiendo esa lógica, hay un instituto de investigación en la Unión Soviética, en los primeros años de la revolución, treinta, treinta y pico, y se hace una investigación sobre la participación de Marx en la Liga Comunista, en la Primera Internacional… y el hombre que hace esta investigación junta una cantidad de datos y, entre ellos, las posiciones de Lenin respecto de Blanqui. Después desapareció misteriosamente y no investigó más nada, pobre hombre. Pero la verdad es que Lenin, cuando se pronuncia sobre Blanqui, dice una cosa que es impecable, porque es cierto que siempre se utilizó ese término de una manera despectiva. Dice: “el blanquismo estaba condenado a fracasar en esas condiciones, pero no había ninguna otra manera de plantearse un combate abierto con la burguesía, porque no estaba desarrollado el proletariado industrial en Francia”. No lo estaba. Pero, aparte, estamos hablando de Lenin con esa concepción del proletariado. Pero si nosotros decimos que el sujeto de la revolución, desde la concepción del marxismo clásico, todavía no existía, no solamente que no estaba organizado, sino que no existía numéricamente, mal podía hacer eso. Entonces, la alternativa de Blanqui era: o sumarse a sectores reformistas o plantear que no había otra salida más que la violencia. Sí, indudablemente era un adelantado y las condiciones no estaban dadas, e iba a ser derrotado, pero piensen ustedes que, desde el punto de vista ideológico, la importancia que tuvo Blanqui fue fundamental, porque un año después estalla la rebelión en Lyon y la consigna era: “o subsistir trabajando o morir combatiendo”.
Daniel De Santis: ¿fue en el treinta y pico lo de Lyon?
Ester Alí: … en 1831, es decir, un año después, nada más. Hay una cantidad de huelgas, de marchas y de contramarchas, hasta que en Inglaterra… hay algo muy interesante que dice Marx: “este devenir va convenciendo lentamente a los sectores proletarios, que van a tener que darse su propia organización”. Y que no va a poder ser idéntica a la organización sindical, porque la organización sindical acumula en su seno a todos, y la organización política necesita más acuerdo. Pero va a ser recién después de la revolución de 1848, cuando se escriba el Manifiesto Comunista. Es decir: las condiciones del capitalismo han terminado con la estructura social que existía hasta ahora, dice Marx, y en este momento se necesita una herramienta. Lo que aparece con el Manifiesto Comunista es concretamente la aparición de una concepción científica de la organización obrera.
Y así empieza el Manifiesto: “Un fantasma recorre Europa. Es el fantasma del comunismo”. Terminemos con el mito y presentémosle a la humanidad cuál es la propuesta de ese fantasma, para que deje de ser fantasma. Y el Manifiesto Comunista es una declaración maravillosa en ese sentido, porque sienta las bases de lo que después va a ser el desarrollo teórico de toda la línea marxista, nadie se termina de salir de ahí. Bueno, alguien puede hacer alguna observación, que si era “clase en sí” o “clase para sí”, o si la clase puede organizarse sola, eso mismo lo revisa Marx con posterioridad, después de la Comuna, pero establece, por lo menos, tres grandes ejes:
( … ) que la lucha de clases es el motor de los cambios sociales. Dice Marx: cuando hay intereses antagónicos en una sociedad, el oprimido lucha contra el opresor, sean las personas libres contra los esclavos, sea el señor feudal con el siervo, sea el burgués y el proletario. Es mentira que el oprimido se somete, hubo revueltas hasta de los esclavos, nadie se creía que su destino en el mundo era la esclavitud. En esa lucha que existe, en ese conflicto de clases, lo que termina sucediendo es una revolución que genera otra forma de organización social, basada en otra forma de producción, con la desaparición de ambas clases, no pueden subsistir. Lo que genera esta etapa, dice Marx, es que se ha resumido la lucha entre la burguesía y el proletariado y que están dadas las condiciones para que sean los oprimidos quienes tomen el poder. Sólo ahora están dadas las condiciones. Y entonces plantea que la primer premisa que debe tenerse en cuenta es la lucha de clases, que va a ser el motor de la historia.
La segunda cuestión es la forma organizativa, es decir, el partido, la organización con el objetivo de destruir el Estado burgués para tomar ese Estado, habla concretamente de la dictadura del proletariado. Y cuando habla de la dictadura del proletariado, da medidas de transición, que son un programa para usar ahora, ya: aumento progresivo de los impuestos, desaparición del derecho a la herencia, educación pública y gratuita, no al trabajo infantil, expropiación de los medios de producción, distribución de la tierra. Todo eso ya está en el Manifiesto. Y a estas medidas se las va a llevar adelante con una dictadura, que va a ser transitoria. Aquí aborda la cuestión del Estado, porque el Estado es el gendarme de la injusticia, de la opresión de una clase sobre otra, de modo tal que cuando se eliminen las diferencias de clase, el Estado va a languidecer y va a desaparecer. Es solamente una etapa.
Y, finalmente, habla del internacionalismo. Dice que el capital es internacional, de modo tal que la organización de aquellos que luchan contra el capital debe ser también internacional. Seguro me estoy olvidando de algo, pero no importa, ya me voy a acordar…
Daniel De Santis: … ¿puedo agregar una cosita? Me acordé… porque desde el punto de vista político organizativo, hay una continuidad desde la Revolución Francesa hasta el surgimiento de la Liga de los Comunistas y la redacción del Manifiesto Comunista, que es la primera organización política marxista de la clase obrera. Junto a Robespierre, el revolucionario más característico de la época del “terror” era Saint Just, quién estaba más en la faz organizativa. Porque Saint Just, de la izquierda jacobina, y el babubismo (por Babeuf), que fueron los primeros comunistas de la época de la revolución francesa, formaban organizaciones conspirativas, revolucionarias, que luchaban por el poder. De ahí van a derivar unas organizaciones revolucionarias llamadas los Carbonarios, con toda esta mezcla de clases, estas en Rusia se llamaron los Decembristas muy reconocidos por Lenin.
Ester Alí: … las asociaciones secretas…
Daniel De Santis: Claro, las asociaciones secretas que no son eminentemente obreras, que expresaban la situación que está explicando Ester hasta ahora. De estas organizaciones de los carbonarios van a surgir organizaciones un poco más depuradas, porque aquellas eran muy místicas, y aparecen las organizaciones lideradas por Buonarotti y su discípulo Blanqui. La organización de Blanqui era la Asociación de las Estaciones del Año, tenía ese nombre pese a que ya estaban un poco despojados de mística, las carbonarias eran más místicas todavía. Una de estas organizaciones que integraban la Asociación de las Estaciones del Año, la sección alemana, era la Liga de los Justos, o de los Justicieros, que estaba integrada, sobre todo, por obreros, y es ahí donde se incorporan Marx y Engels. No es que aparecieron de la nada, también fueron jóvenes y cuando llegaron, había otros que estaban peleando desde antes. Se incorporan ahí, Engels se incorpora primero va más para adelante, era más “fierrero”, digamos…
Ester Alí: … él se había peleado con Owen ya…
Daniel De Santis: … sí, claro… esto es en el año 1848. Y Marx va, ya se había hecho el primer congreso, al segundo congreso, los convence de la necesidad de un análisis científico de la sociedad por lo que le encargan a Marx y a Engels que escriban las conclusiones del segundo congreso de la Liga de los Comunistas, porque en el primer congreso ya le habían cambiado el nombre y despojado de los restos de nombres místicos. Entonces escriben la declaración que es el famoso Manifiesto del Partido Comunista. Hay toda una continuidad, incluso organizativa, no sólo ideológica desde la Revolución Francesa hasta la Liga de los Comunistas.
Ester Alí: … se forman ligas en todas partes, eso sí… yo no quería complejizar, pero la verdad es que es interesante lo que dice, porque en Francia, en Alemania, en Bélgica y en Inglaterra, aparecen las ligas, que tienen esta característica de asociaciones secretas, por las condiciones represivas que existen. En Francia, la Liga de los Iguales, que quien va a estar a la cabeza se llamaba Bartés, que finalmente es ejecutado, pero ya él advertía en la forma organizativa, secreta, conspirativa, que tenían, decía, por lo que dijiste de los místicos, decía: “esta revolución, la revolución burguesa, es nada más que la antesala de una revolución mucho más grandiosa, que será la revolución final, la que pondrá fin a los privilegios, la que volverá a los hombres iguales entre sí”. Por eso, su manifiesto es el Manifiesto de los Iguales. Entonces, claro, aparecen el manifiesto de la Liga de los Justos, de la Liga de los Iguales.
Lo que pasa es que yo no hice mención en particular, porque no habían tenido una fuerte preparación política y de debate, pero no habían tenido tampoco una gran inserción. Recién la tienen cuando se juntan con el sindicato. La Liga de los Justos, en verdad, dura hasta el 46, 47, cuando se les pide a Marx y a Engels que redacten el Manifiesto Comunista, pero hay que decir que, si bien esta Liga, que se va a terminar llamando Liga de los Comunistas, tiene su asiento en Londres, hay representantes de todos los países: franceses, alemanes, etc. Fíjense: se da en Londres y la redacción la va a tener Marx, al punto que el comité ejecutivo, no me acuerdo cómo se llamaba, pero creo que era comité ejecutivo, la centralización de esa organización se compromete a traducirlo a todos los idiomas, pero no para propagandizar, sino para que se pueda debatir, para que los representantes de los diferentes países sepan qué debatir. La pueden leer, pueden comprenderlo.
La revolución de 1848, que es un paso más todavía, que es esta intentona contra el capital financiero, la primera revuelta ataca a la monarquía y lo pone a Felipe de Orleáns, que representa al capital financiero, hay otra revuelta en el 48 porque las condiciones de vida son insostenibles y en esa revuelta se intenta ir por la República, pero todavía, en el 48, por eso les digo que estas ligas no tenían inserción de masas, si bien existían, no pueden capitanear el movimiento revolucionario, no pueden hacerlo. Es más: la revolución estalla porque va a haber un banquete y Felipe de Orleáns amenaza con reprimirlo y entonces los sectores de la burguesía y de la pequeña burguesía se curan en salud, y no van. Van los sectores de los trabajadores o los blanquistas. El asunto es que hay barricadas, hay pequeñas escaramuzas, la guardia nacional se asusta, dispara, mata a cinco obreros. Y al día siguiente hay una marcha impresionante, con los cadáveres de los cinco obreros y estalla el proceso revolucionario. Marx había advertido que no era el momento.
Pero fíjense que no es propio… ese es un vicio que nos vino después… tratar de una manera despectiva a las intentonas que hacen los pueblos con lo que tengan y con sus limitaciones, para superar el terror y la hambruna. Marx les había advertido que no podía prosperar. Y dice: “Ha muerto la revolución. Viva la Revolución”. Viva la revolución de esta gente, que ha mantenido en jaque durante diez días al Estado, que ha tenido que correrse, ha tenido que salir corriendo Felipe de Orleáns y ha venido un gobierno provisional. Y en ese gobierno provisional han tenido representación, por primera vez en la historia, los trabajadores, con Blanc (que no era Blanqui), que era reformista, al punto que el gobierno provisional le ofrece formar parte de ese gobierno, Blanc acepta, pide que se constituya un Ministerio de Trabajo… ¿un ministerio de qué?, le dijeron. Entonces, le permiten solamente que constituya una comisión, que es la Comisión de Luxemburgo, que, en realidad, la tarea que va a tener es mediar en los conflictos que se den durante el gobierno provisional, entre la patronal y los obreros, y lograr la jornada de 10 horas, y mejorar las condiciones de trabajo, y armar estos famosos talleres cooperativos, por los cuales después se lo acusa a Blanc de inepto, se le pega por derecha, se le pega por izquierda. Realmente tiene una posición reformista y está condenado a quedar a la cola de la burguesía.
Ninguna República. Se llama a una Constituyente, y en esa Constituyente… esto es lo que decía Blanqui, que es importante: “¿cómo se va a plantear como una salida democrática la salida electoral con este nivel de retraso? No, hay que combatirlos, directamente”. Porque el nivel de retraso del campesinado, que es mayoría, va a hacer que se pierda, se va a ganar en París y se va a perder en todos los demás lugares. “Queremos una universidad obrera”, que se va a hacer poco después en Inglaterra, cuando se logra la conquista de las 10 horas. Pero Blanqui no estaba equivocado: “¿A qué elecciones vamos a ir?”. Llaman a una Constituyente y la Constituyente… el poder se gana con la correlación de fuerzas y después se legaliza con la Constituyente… no hay Constituyente que resuelva una Revolución, digo para los afectos a pedir una Constituyente cada tres minutos. Eso no da resultado. No lo ha dado nunca. Miren: no lo da desde 1848. De aquí en más, Blanqui termina preso y la pasa pésimo. Pero esa simpatía que siente Marx y esa reivindicación que hace Lenin, es porque comprenden cuál es la lógica de Blanqui. Bueno, está bien, estaba condenado a la derrota, pero no fue un pensamiento equivocado.
La derrota de la Revolución del 48 genera… bueno, pasa siempre lo mismo… después de una derrota viene una feroz etapa de reacción…
Daniel De Santis: Dos palabras: de todas las revoluciones, fue la más europea, se extendió a toda Europa, pero…
Ester Alí: … salvo a Inglaterra…
Daniel De Santis: … claro… se extendió a una velocidad… en lo que tardaba en llegar una noticia, estallaba la revolución en Viena, en otras ciudades…
Ester Alí: … lo que pasa es que aparece, primero por el tiempo que duró y luego por la sangre que llevó, la francesa se llevó más de 15.000 muertos, deportaron a muchas personas para hacer trabajos forzados en América Latina, murieron huyendo por las tuberías de París, las ejecuciones, hay una crónica de la época que dice: “no tienen los condenados ni siquiera derecho al llanto”, ya no hay derecho a nada. O sea que lo que viene es un período de reacción, que empieza a revertirse recién a partir del 52, pero lentamente. En este período es tal la embestida, que lo que empieza a surgir son nuevamente las ideas de Owen y el cooperativismo. Y el Estado tolera estas salidas cooperativistas, porque está en una fuerte crisis. Ustedes piensen que después de la guerra en los Estados Unidos lo que no llega es algodón, es decir, empiezan a haber grandes niveles de desocupación en la industria textil, que es la más importante, tanto en Inglaterra como en Francia. Así que se viene una etapa de baja, que parece que no va a pasar nada y nuevamente los obreros comienzan a organizarse, lentamente comienzan las primeras huelgas y empiezan los llamamientos, en Inglaterra y en Francia.
Eso termina en un congreso, que va a dar origen a la primera Internacional comunista, que es la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores), donde se debate cuál había sido la participación inicial de Marx. Hay unas cartas de Marx que son muy interesantes de leer. Porque parece que Engels estaba insistiendo para que Marx intervenga. Y Marx dice: “con las prevenciones que tengo de las asociaciones”… habla del trade-unionismo… “si voy allí lo que voy a tener que hacer es pelearme con todo el mundo”. Con los delegados franceses, salvo con el delegado alemán, que era un marxista de pura cepa, pero que no tenía un peso definitivo, con los ingleses, ni hablar… No obstante, participa. Pero Marx hace algo que no había hecho nunca: en la primera reunión no va a la tribuna, escucha. Dice: “hay hombres que tienen mucho que decir. Voy a escuchar”. Sin embargo, la redacción, tanto el estatuto de la primera internacional como el manifiesto, son de Marx. Y es sencillo, hasta logra imponer en ese consenso, de una pluralidad de opiniones, la lucha contra el estado y la lucha por el poder político, existiendo la cantidad de tendencia anarquista que estaba representada allí.
La Internacional se pronuncia sobre cada hecho particular. Y quizás el más importante es el que va a ser el predecesor del final de la Internacional, que es la inminencia de la guerra entre Francia y Alemania. Es conmovedor. Las delegaciones… la comisión central está en Londres, pero tiene representaciones en todos los países y tiene que haber un reporte de la situación de todos los países, y no solamente en las capitales, sino también en las ciudades importantes. Así que cuando se avecina esa guerra, que es una trampa que los alemanes le tienden al creído de Napoleón, Marx se adelanta y empieza a sacar documentos y genera otra cantidad de llamamientos. Los franceses llaman a que no estalle la guerra y los obreros alemanes también. Y hay movilizaciones en Francia y hay movilizaciones en Alemania.
Pero la guerra ya está determinada. Se lleva adelante, el poder francés está dispuesto a entregarlo todo y a firmar la paz. Los que van a resistir están en París y esa va a ser la Comuna de París. Porque van a resistir no solamente contra los alemanes, sino que van a resistir también contra la burguesía que los oprime, de modo tal que la burguesía alemana y la burguesía francesa, que también es internacionalista y que reconoce claramente al enemigo, deciden los alemanes poner en libertad a una cantidad de efectivos impresionante, franceses que tenían detenidos, y ellos mismos, los alemanes, cercan París. La represión es feroz, porque París queda cercada, no solamente por las tropas alemanas, sino por tropas francesas, por los campesinos que tenían una posición reaccionaria y, bueno, allí la otra frase de Marx: “los comuneros han tomado el cielo por asalto”. Porque Marx había dicho claramente que tampoco era el momento y que, realmente, detrás de estas consignas nacionalistas iba a perderse parte del programa del proletariado. De hecho, Blanqui, en su propia prensa, se hace eco de la lucha contra los alemanes, lo pone en primer término.
El gobierno francés huye a Versalles y, de todas las cuestiones que se le pueden criticar a la Comuna de París, a pesar de que allí se combatió heroicamente, empezaban a huir los pequeños burgueses, los burgueses, el proletariado se quedaba, se tomaban medidas sobre las condiciones de trabajo, las horas de trabajo, la expropiación de las fábricas, el apoyo a las cooperativas… Pero hay cosas que parecen infantiles, uno se indigna ahora, pero estaba cerrado el Banco y no quisieron romperlo. Se agarraban a los tiros en la barricada, pero violar la cerradura del Banco, no. ¡Piden un crédito! Habían tomado el poder y, en cambio de avanzar, ir por ellos, derrotarlos, exterminarlos, no: se prepara para la defensa. Preocupados por la legalidad, piensan en llamar a elecciones. Thiers, que es el comandante general que va a llevar adelante la masacre, admite que si la Comuna avanzaba sobre Versalles los derrotaban.
Las críticas que se les hacen son, primero, no constituir un ejército que rápidamente dé una ofensiva contra la burguesía y que se plantee nada más que una cuestión defensiva, las medidas económicas, la falta de medidas profundas en el terreno económico, y esta cuestión de tomar el aparato administrativo del estado, en cambio de destruirlo. Con decisiones respetables, como que todos los funcionarios tienen que ganar lo mismo que gana cualquier trabajador asalariado, es decir, con una gran impronta moral, pero que todavía no toma la decisión de llevar adelante lo que ya estaba escrito: el programa del Manifiesto Comunista. Esta derrota, que, de todas maneras, es una experiencia de la que van a beber todos los movimientos revolucionarios del mundo, que también es algo que dice el propio Lenin, va a ser languidecer a la Internacional hasta su desaparición, en 1876.
Y ahora les propongo que iniciemos el debate… Para iniciarlo, ya que estoy acá, me propongo como moderadora… y la primer pregunta la hago yo. Me pregunto: todas estas formas pre marxistas, que se traducen en la actualidad, y que han sido consignas, programas, de los diferentes partidos hasta hoy mismo, ¿cómo la ven ustedes? ¿en qué ven traducidas estas formas organizativas, pre comunistas, no científicas, ahora, en la actualidad, producto, creo yo, de que hemos sufrido una derrota militar que hizo posible que nos derrotaran económicamente, y nos sumieran en la peor de las miserias, y finalmente hemos tenido la más peligrosa de las derrotas, más peligrosa que la militar y la económica, que es la derrota ideológica, que nos han dicho que nuestras ideas ya no sirven más y nos dan recetarios que resulta que ya han sido probados y que en aquellos hombres que fueron la prehistoria del marxismo, fueron nada más que nobleza y arrojo, pero que ahora son nada más que oportunismo y reformismo?
Público: Cuando vos hablabas de la Comuna, yo me acordaba de la dignidad de los pobres, ¿no? Este problema moral que vos contabas de la Comuna, esto es, que tomaron el poder y no rompen el banco, no rompen la estructura del poder burgués, no van directamente a exterminar al enemigo, me parece que hay que verlo muy bien, como lo que pinta Pino en “La dignidad de los pobres”. Para mí, es un límite que hay que superar como sea. Ellos se permiten cualquier cosa, y nosotros tenemos demasiadas estructuras morales…
Ester Alí: … yo no quiero hacer una interpretación del film, pero a mí me parece que Pino Solanas, por su pertenencia ideológica, lo que hace es una especie de retrato del “buen salvaje”: el pobre siempre es bueno. Y, en realidad, el pobre es bueno mientras es bueno y no se levanta, pero esa película lo que deja de doloroso es esa mansedumbre…
Público: … está bien, vos lo ves doloroso, ahora, vos decís que no es real… yo no sabía todo lo que dijiste de la Comuna… pero me vino esa imagen…
Ester Alí: … es real, pero no es la única real. Cuando elige qué contar, no es que no existan grandes bolsones de pobreza que se manifiesten en su dignidad, no estoy diciendo que no sean dignos, como los retrata Pino Solanas. El cuestionamiento que hago es: entre todas las formas de pobreza, también hay pobres que resisten. Y cuando uno elige qué contar, dice qué ejemplo le muestra al otro que siga. Yo preferiría que hubiese filmado al pobre que resiste, no solamente a los que son dignos con su pobreza…
Público: … está bien, está bien… pero quejate con el Instituto de Cine…
Ester Alí: … es cierto, si no, no la hubiese financiado…
Público: … lo mejor de la Comuna es que el pobre estuvo siempre acostumbrado a resistir, a soportar, pero nunca a dominar, a tomar decisiones por sí mismo, porque cuando tenía el poder, no supo qué hacer…
Ester Alí: No es que el proletariado haya tomado el poder y no sabía qué hacer…
Público: … a lo mejor es falta de experiencia en esa posición. Es una cosa que nos sigue pasando… en el campo popular estamos siempre en lo mismo, estamos siempre criticando o hablando de las consecuencias de lo que decide el poder, pero no hay un plan concreto para contrarrestar ese poder… ahora nos tienen con la carne, con la vaca, que si contamina, que si no contamina, y nos están pasando cosas terribles y seguimos hablando de eso, que no diga que no sea malo, pero no sé si es el verdadero… o la causa más importante de todos nuestros problemas. Estamos siempre atrás de la manzana… o de la zanahoria…
Otro del público: … con respecto a la pregunta que vos hacías, lo que se ve hoy son movimientos horizontalistas… el neo anarquismo que aparece, las organizaciones asamblearias, barriales, que hablan de una igualdad de hecho y que no tienen una construcción como partido revolucionario y plantean esas cuestiones, como la negación de la toma del poder, la negación de la organización revolucionaria… ahí se ve cómo el reformismo y cómo la ideología de la clase dominante está metida en los sectores populares, que por ahí lo hacen con la mejor voluntad, pero sin conciencia, y están adoptando la ideología de la clase dominante que les dice: sí, sí, sigan así, les doy un Plan Trabajar… ahí se ve, me parece…
Otro del público: … en ese sentido, hasta se nota esta cosa de salirse del sistema, como lo fue el hippismo, con una alternativa de estar por fuera del sistema y de que así se lo va a derrotar… esta cosa del no consumismo, como una alternativa de cambio… en realidad, así el sistema, va a colapsar el capitalismo y va a caer de esta manera… justamente, lo que señalaba él, la no organización y tengamos todos la quintita, literalmente, también como colectivo… no digo que esté mal esta forma de organización, pero debería ser considerado como una etapa previa a la organización, a que surja algo… en este momento, es un momento de resistencia, que se tiene que dar, que se dio, sobre todo en el 2001, cuando la crisis tocó fondo… que hayan surgido estos movimientos como una forma de supervivencia, bueno, pero en este momento es importante dar un paso más…
Ester Alí: Yo coincido en lo que plantean, la alternativa no puede ser solamente el desprecio, las formas organizativas que se da la gente para subsistir, hay otras herramientas de lucha. Si no son superadas, bueno, eso nos tocará a nosotros, dar el debate ideológico, político, para que esas formas de resistencia vayan tomando otras formas organizativas. Pero la verdad es que están haciendo del defecto una virtud: se ponen por afuera del sistema, pero no, están expulsados del sistema. Lo que han encontrado es alguien que les endulza los oídos y que les dice que está bárbaro estar por fuera del sistema. La verdad es que están afuera del sistema y no han tenido más alternativa que administrar la miseria con la olla popular. Y el que dice también de una manera despreciativa que el movimiento piquetero es vergonzoso, no ha hecho laburo territorial, porque si no se resuelve el plato de arroz del día, no puede resolverse nada más…
Público: … yo estuve participando del encuentro de la sexta internacional zapatista, donde nos encontramos, amén de la lectura que podamos hacer, con estos sectores, con estos grupos, y no justamente hubieran sido bienvenidos si fueran sectores piqueteros o MTD, sino que eran organismos, gente que se encontraba de colectivos, y la propuesta era justamente esta… nos encontramos con una ausencia de clase total… ante eso, fue una experiencia que nos afectó demasiado, porque no esperábamos eso… sobre todo, haciendo una lectura de lo que es el zapatismo, no leyendo autores autonomistas hablando del zapatismo, como sucede con Holloway…
Otro del público: … con respecto a lo que vos hablaste sobre la derrota ideológica, yo encontraba un paralelo, que fue después de la represión en Lyon, cuando volvían a reflotar las formas del socialismo utópico, eso pasó entonces porque no había una experiencia ideológica, revolucionaria, organizativa, con un partido revolucionario, con una organización del proletariado, y hoy, después de la derrota de los ´70, pasa algo similar, podríamos decir. Una derrota, la represión en lo ideológico también, pero ya tenemos toda la experiencia que no tuvieron aquellos, entonces yo veo el punto clave donde uno puede solidificar una organización política, solidificar toda esta experiencia en algo concreto, volver a la vida todo aquello que quisieron… toda la experiencia, toda nuestras reivindicaciones de lucha, ideología de clase, fundamentalmente… nosotros, que contamos con todos esos elementos… podemos decir que criticar aquello no es muy justo que digamos, nos tenemos que criticar nosotros, porque nosotros sí tenemos todo lo que necesitamos para poder avanzar… es más, podemos reformar muchas cosas más todavía…
Ester Alí: Cuando yo me refería a la derrota ideológica, y por supuesto que hubo represión ideológica, coincido con vos, yo no me refería a la derrota ideológica por la represión ideológica, porque en ese sentido, yo voy a decir lo que dice Massera: “les ganamos militarmente, hicimos lo que nos pidieron, los exterminamos y no les ganamos ideológicamente, las fuerzas armadas son odiadas y los desaparecidos son en el imaginario colectivo gente de bien, gente que luchó por los derechos”. Cuando me refería a la derrota ideológica, me refería a algo mucho peor todavía, que fue la caída de los estados socialistas, me refería a esa derrota y no tanto a la represión ideológica, que, generalmente, es un rebote en sentido contrario, sino a la caída de la Unión Soviética, a la caída de los estados socialistas. Lo que había que preguntarse, en todo caso, es si la caída de los estados socialistas significa la inviabilidad del socialismo. Y yo les voy a contestar con una frase de Trotsky, que dice: “No importa si esto mañana se cayera, la humanidad sabe que es posible y que mientras funcionaron los estados obreros, las condiciones de vida eran mejores, no ha fracasado el socialismo y no va a fracasar”. Entonces, lo que habría que plantearse es si lo que fracasó fue el socialismo, que fue lo que nos vendieron durante todo este tiempo.
Público: … en todo caso, habría que establecer cuál es el triunfo del capitalismo… el capitalismo tiene 200 años de vida, mientras el socialismo tiene 70… en todo caso, hay un “empate técnico”…
Otro del público: … a lo que vos estabas planteando, a mí me parece que se complementa lo que vos acabás de decir, lo de la derrota ideológica, tuvo su regalo de Navidad con la caída de los estados socialistas… la cuestión a la que él apuntaba, me parece que sería importante establecer una mención, por lo menos: las ideas, que no dejan de ser inmaterialidad en la medida en que no haya una organización que las pone en práctica, que las vuelve materiales, que las convierte en acción política. Las represiones, lo que hacen son destruir organizaciones y con las organizaciones, fundamentalmente, destruir hombres, hombres y mujeres. Que no son cualquier hombre y mujer, sino son aquellos más avanzados en la construcción de esa idea que se transforma en organización y en acción política. De modo que cuando una organización desaparece, desde luego que las ideas no se matan, pero, francamente, ese es un tema menor. El problema es que desaparece la organización que podía transformar la idea en organización y en acción política. Y cuando una organización desaparece, no sólo la idea que llevaba adelante esa organización es la que está puesta en una situación incómoda, lo que empieza a estar en el centro del debate es si vale la pena. Y ahí es donde ideológicamente, aquella segunda línea, que era tal vez la que estaba próxima a las organizaciones que son devastadas, encuentra que la tocan en el costado, y ahí prevalece su flaqueza, en lugar de su fortaleza. Fijate vos que la experiencia donde hay organizaciones que sobreviven, o procesos, si se quiere decir, que sobreviven a fuertes represiones, tienen que ver con que el núcleo militante sobrevive con ellas. No existe continuidad histórica en procesos revolucionarios que establezcan inmediatamente luego de la derrota, un nuevo auge. Tiene que pasar el tiempo…
Otro del público: … yo estoy muy de acuerdo con lo que decía él… yo creo que hay una derrota, más allá de la militar y de la cuestión de las organizaciones, que, con respecto a lo que vos decías de la reacción, después de la represión militar e ideológica, nos encontramos con una actualidad en la que discutimos política somos una minoría. O sea, hay otra derrota que es: “tantos años y nunca se logra nada, entonces para qué vamos a pensar en política, si la política sólo significó siempre que ganen los injustos, por decirlo de alguna forma, y no se va a llegar nunca a nada”. Yo creo que esa es la peor derrota: la gran apolítica, o sea, la masa amorfa que vota a un partido para que no gane otro, o no encontrada sus ideas reflejadas en algún lugar, porque ni siquiera las piensa, se dedica más a cuidar, como decía él, su quintita, a subsistir. Y es una forma de subsistencia, por ahí ya no es económica… hay gente que se caga de hambre, ya lo sé… pero las familias de clase media hacen una subsistencia, como que “yo así estoy bien y me arreglo”… una mediocridad social, que es lo que a mí más me desespera. La indiferencia política, me parece, que se ha propuesto y lo han logrado, que es lo más grave. Creo que más allá de desarticular organizaciones y de fundir el país, entre los políticos y los gobiernos que eran constitucionales, pero que parecían dictatoriales, se han propuesto esto justamente: que hoy el pueblo no delibere, sino través de sus representantes. Y si no delibera, no puede pensar quién los representa, no puede saber quién los representa. Porque entran al cuarto oscuro porque tienen que ir, porque votan porque tienen que votar, porque es obligatorio. Y que haya gente que te diga: “no, yo no tengo ganas de votar”, es la peor derrota para un pueblo, y la más profunda, creo que es la que más nos desespera y es la que más nos llena de bronca, por eso las cosas están así, en esa mediocridad, que uno quiere salir a la calle y decir: “pero miren esto”. Y otra cosa que lograron los militares es que la gente hoy piense que los desaparecidos están desaparecidos porque algo hicieron. Y justamente, lo que hicieron fue pensar, o sea, eso es lo fundamental. No estoy diciendo que toda la Argentina piense que está bien tomar las armas y salir a luchar por los ideales, porque es obvio que un consenso universal no va a haber nunca. Lo tenemos que aceptar. Pero que se pongan a reflexionar que hubo represión ideológica, que eso es lo más grave, porque, de última, la represión por cuestión de armas es otro nivel. Porque hubo gente que murió solamente por pensar, y eso es lo que la sociedad hoy no puede metabolizar, es como una herida abierta y todavía hoy tenemos miedo, como que fue la cultura del miedo la que siempre marcó, en este caso la monarquía marcó: “hasta acá llegamos, más de esto no”. Porque ellos sabían que si la revolución fracasaba, después se venía lo peor. Y acá uno se pregunta lo mismo: ¿Por qué el 19 y el 20 de diciembre no fuimos por más? ¿Por qué nos quedamos ahí? Obviamente, no hubiésemos llegado tan lejos. Pero, ¿por qué a lo largo del tiempo no podemos aprender? Creo que esa es la gran cuestión, por qué no podemos procesar todo lo que pasó y aprender y tratar de seguir pensando y haciendo política, que es, para mí, lo fundamental.
Otro del público: Pensaba en el hilo histórico, tomando lo que decías, es decir, en qué consiste la represión, o hasta dónde se llega cuando se reprime, o cuando se busca el triunfo más completo, incluso, ideológico, con la represión… En la Comuna de París, muchísimos de los muertos que mencionabas…
Ester Alí: … 100.000 víctimas…
El mismo del público: … sí, sí, muchísimos de ellos eran muertos por fusilamientos sumarios. Y parte de la manera como detectaban a quién tenían que fusilar eran los que tenían la marca del rebote del arma contra el hombro. Lo mismo pasó en la guerra civil española. Las personas que tenían el hombro derecho o izquierdo con hematomas por el rebote del fusil, los fusilaban primero. A lo que vos te referís, esto de que los atacaban sólo por pensar, que se los secuestraba, desaparecía, y reprimían, finalmente, por el sólo hecho de pensar, era porque ya había pasado la primera etapa, la de los que tenían la marca del fusil en el hombro o el olor a pólvora en la mano, y pasaban a los que pensaban. Esto es fruto de otra técnica de represión, diferente, pensar que estaban tan sumamente divorciadas las clases dominantes de las clases dominadas, que solamente podían tener algún grado de seguridad con una fuerte intervención económica sobre aquellas tropas que premiaban con la represión y que había un gran número de soldados que defendían la Comuna de París, que habían tomado una posición ideológica, sobre la que no tenían ningún grado de control ni Luis Felipe ni ninguno de todos esos que en ese momento gobernaban. Digo esto para salvar las distancias respecto de qué tanto se fijan en el pensamiento. Esto de fijarse en el pensamiento es más de la contrarrevolución moderna. Te hago esta aclaración porque uno toma, pasando por muchos mojones intermedios, desde la Comuna de París hasta las represiones actuales, siempre se encargan primero de los que llegan al punto que decía acá recién, a los que llegan a la acción…
Otro del público: Estoy totalmente de acuerdo con lo que vos decís, pero creo que hay una intención de exterminar la ideología, si se mató tanta gente por el hecho de pensar distinto, fue justamente para que no propagaran ese pensamiento, o sea, de los 30.000 desaparecidos, obvio que la mayoría fue porque militaban, porque eran guerrilleros, por un montón de cuestiones, pero yo creo que hoy cuántos somos los que pensamos o reivindicamos la figura del alzamiento, del revolucionario. Yo creo que en algún punto han logrado matar la ideología… se generaron nuevas clases que piensan distinto a lo que pensaban antes… no sé si me entendés… estoy totalmente de acuerdo con el enfrentamiento armado que existió, pero, no sé, me parece que también esa batalla ideológica que decía ella no solamente mataba las organizaciones, sino también de modificar a alguien que antes tenía la posibilidad de pensar distinto, que ahora, en el fondo, tenga miedo… a eso iba yo…
Daniel De Santis: Cuando hablaba de que una de las principales conclusiones de la Comuna de París, de los déficit, fue que no avanzaron, que no tomaron los bancos, que no tomaron decididamente el poder, aunque habían tomado el gobierno, pero que no aplastaron a la burguesía y al ejército, a las fuerzas militares de la burguesía. Si ustedes… y esto es una cuestión que, dentro de la concepción marxista, se fue asentando cada vez más, porque con Lenin, con esta experiencia, va a plantear “todo el poder a los soviets”.
Ester Alí: … y a degüello…
Daniel De Santis: Cuando se produce la derrota acá, todo esto que hemos estado hablando, si ustedes piensan… se criticó todo, se desmanteló todo, pero si ustedes observan qué es lo que más se criticó, empiezo por el tercero: una de las palabras más cuestionadas es la palabra “célula”, decir célula era terrible… ¿qué es una célula? Gente misteriosa que sirve para (andar escondiéndose)… no, la célula es un concepto de la biología, una unidad de vida, entonces la organización, para que tenga vida, tiene que tener células; lo segundo que se cuestionó es la cuestión de la organización, la fuerza política que le disputara el poder a la burguesía; y lo que más se cuestionó es la misma idea de la toma del poder. Eso es lo que más se cuestionó. Eso tenía que ser borrado de la conciencia de la humanidad. Hace poco recibí un pequeño librito, polémico, y traté de ser lo más “de salón” posible, pero se nota que tengo una gran bronca contra uno de los personajes con quién polemizo, que fue el secretario general del partido en el que yo milité.
Bueno, éramos 6.000 militantes, nos mataron 3.000, entre muertos, desaparecidos… otros tantos presos, exiliados… prácticamente, nos aniquilaron… pero esa no es la principal derrota, la principal derrota no es que hayan aniquilado a la organización, incluso, como decían acá, yo hice la lista de los nueve principales dirigentes, y hay ocho muertos, desaparecidos o fusilados; de los 100 principales cuadros, hay 80 muertos o desaparecidos… Pero la principal derrota fue cuando nos dividimos. Nos dividimos y eso fue lo que nos impidió continuar la lucha. Y retomar la lucha en nuevas situaciones.
Cuando decimos que el 19 y 20 de diciembre no se podía tomar el poder, que era imposible avanzar más de lo que se avanzó… ¿con qué organización? ¿con qué conciencia? ¿con qué objetivo? “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”… era una consigna muy de avanzada, pero también muy limitada, ya que no existían las herramientas para hacerla realidad, porque no se fueron todos y se quedaron… no, no, la consigna no estaba mal, lo que pasa es que las condiciones no daban para que se pudiera avanzar sobre ellas… el gran problema es cuando nos arrebataron la posibilidad de continuar la lucha… este personaje hoy es un intelectual del horizontalismo, es un elitista de aquellos… en política, uno puede cometer muchos errores, pero yo algunos no los cometí, porque de entrada, como los conozco, me día cuenta que los principales teóricos de la horizontalidad, en la vida y en la experiencia, fueron tipos muy elitistas.
Por ejemplo: uno, ¿de dónde viene? Yo vengo del movimiento de masas, del movimiento estudiantil, del movimiento obrero (metalúrgico), del gremio docente… ¿qué se hace en el movimiento de masas, ese en el que uno militó? ¿Cómo se resuelven las cuestiones? Se hace la asamblea, se discute y se vota. Y se gana y se pierde. Yo tengo 40 años de militancia, o más, y siempre me hice en eso. ¿Saben la cantidad de asambleas que uno perdió? Y otras, ganó. Uno se educó en la democracia. La horizontalidad es la negación de la democracia, es el más puro verticalismo de los que tienen la plata, de los que tienen los recursos, de los que tienen la idea, de los que tienen los contactos para un lado y los contactos para el otro. Es la negación de la democracia, porque, además, la democracia, si buscamos la etimología de la palabra, también tiene que ver con el poder, por eso la niegan, porque la democracia es poder, es una organización para ejercer el poder, el poder de la asamblea, del movimiento popular, del movimiento de masas, organizado, conciente, que discute, que resuelve, que vota… ahí hay una gran derrota…
A mí me parece que, está bien, hubo una gran derrota y estamos mal, pero hay algunos elementos… porque siempre comparamos con los 70, pero hay algunos elementos que no estaban en los 70. Ahora no se nota tanto, en estos tres últimos años, ¿por qué? Porque la economía ha crecido el 9% por año, entonces, bueno, de venir de la crisis más profunda de la historia argentina, más grande que la crisis del 29 al 33, a esta situación en que la economía crece al 9%, la subjetividad cambia. Pero en la época de la Rebelión, antes incluso, y después, yo notaba que estaba muchísimo más extendida la idea en la masa de la población de que el capitalismo no sirve, de que el capitalismo no resuelve los problemas de la sociedad. Eso no estaba en los 70. Estaba, sí, en una fracción importante de la sociedad, y, además de eso, había una organización, había una ideología y había un objetivo. Por eso se marchó a una revolución. Pero el grueso de la población no pensaba eso. Y es allí donde realmente estuvo el problema, porque yo he pensado mucho en esto, me engancho y tengo para hablar siete horas, pero, bueno, a ver cómo sigue esto…
Ester Alí: … mientras no me pegues, porque te estás movilizando mucho…
Daniel De Santis: El problema es que la derrota de la revolución en Argentina se dio más en el terreno de la retaguardia, que en el plano de la vanguardia. Entonces, la izquierda que quedó, ¿qué es lo que hace? Criticar lo que se hizo bien. Si ustedes agarran el “manual del revolucionario marxista”, vemos que nosotros hicimos todo bien, de manual, en el buen sentido lo digo, movimiento de masas, construcción en el proletariado de las grandes fábricas, propaganda, la construcción de las células, la formación ideológica, la combinación de la lucha de masas con la lucha armada, bueno, todo lo que dice la teoría del marxismo internacional de 150 años lo hicimos bien. Pero nos derrotaron. El que busca por ahí, se equivoca. Hay que buscar en el terreno de la política, porque la política no está escrita en ningún libro. La política es la que se hace hoy. Y ahí es donde hay que buscar los problemas que tuvimos: cuáles eran las condiciones políticas.
Yo digo: nos derrotaron en la retaguardia. ¿Por qué? Porque nos quedamos sin retaguardia. El Gran Acuerdo Nacional, el plan de Lanusse, ¿nos sacó el 30% más avanzado de la sociedad, o quizás el 20% de la sociedad compuesto por los obreros, los estudiantes y la población de algunas ciudades muy politizadas?, No: no nos sacó la vanguardia de la sociedad, nos sacó la retaguardia. Yo lo que veo como positivo, en la actualidad, es que en esa masa de la población menos politizada, la idea de que el capitalismo no les resuelve los problemas, está mucho más extendida. Y esa es la base, para mí, de que la construcción que podamos ir haciendo ahora, con todas las dificultades, y reconociendo que somos pocos los que estamos, pero en la medida en que esto avance, se consolide la organización, que haya propuesta política, es muy probable que haya una retaguardia mucho más amplia y que triunfe la revolución (claro que también hay que construir la vanguardia).
Ahora no hay que asustarse mucho de la situación en la que estamos, porque es buena la situación, no es mala. Esta reunión no se podría haber dado antes del 2001, era imposible. Porque había reuniones y había debate, y uno iba, pero si yo decía lo que estoy diciendo, te tiraban con todos los bancos, no se podía hablar. “Te quedaste en el 70”, era lo menos que te decían.
No tiene mucho que ver con esto, pero lo quiero decir: ahora la situación es más compleja, pero tiene muchos elementos positivos. Desde el 2001 para acá, se ha elevado mucho el nivel de discusión ideológica, este tipo de discusiones existe. Está limitado ahora, pero, ¿por qué? Porque hay un crecimiento de la economía del 9% anual. Cuando la revolución de 1848 y ésta empieza a ser derrotada no sólo en Francia, sino en toda Europa, Marx, que era joven, pero por algo fue Marx después, era “un pibe que andaba bien”…
Público: … un pibito piola, un pibito despierto…
Daniel De Santis: Él siguió alentando la revolución hasta 1851, ¿por qué? Porque seguía la crisis económica. Cuando terminó la crisis económica, dice, bueno, ahora no podemos hablar de ninguna revolución verdadera, con semejante florecimiento de las fuerzas productivas. Bueno, no es exactamente la misma situación acá, pero, por más que sea distinta, tres años seguidos de crecimiento económico al 9%, hay un enfriamiento. Pero no estamos tan mal.
Yo empecé con la Comuna de París y quería decir una cosa más de la Comuna de París. Antes de estallar la Comuna de París, Marx había dicho que no iba a triunfar, que no había condiciones, pero una vez que el movimiento de masas se puso en marcha, Marx fue el que más alentó la lucha hasta el final. Y cuando fue derrotada, él era el que más criticaba a los que lloraban la derrota. Esto lo hacía Marx. Y dijo esa frase famosa: “tomar el cielo por asalto”. Y también dice: “un movimiento práctico nos hizo avanzar más que 100 programas”. Fíjense ustedes acá: durante los últimos 30 años, ese movimiento práctico de la clase obrera y del pueblo argentino de los años 70, fue terriblemente criticado. Los mejores dicen: “¿por qué perdimos?”. Y es tan incorrecta esa pregunta… y estoy hablando de los mejores, porque hay gente que dice cosas mucho peores… y la pregunta está mal hecha. Lo que hay que preguntarse es: ¿por qué la clase obrera arrinconó por primera vez en la historia argentina a la burguesía? Eso es lo que hay que preguntarse. Entonces, ahí vamos a descubrir enormes virtudes del movimiento revolucionario.
Porque si la Comuna de París llegó hasta acá (hasta un determinado nivel) y Marx escribió “avanzamos más que 100 programas”, Marx, como era revolucionario, se puso en la cima del movimiento revolucionario para teorizar sobre él. ¿Qué hacen los teóricos de la derrota, acá, en Argentina? Si el movimiento revolucionario llegó hasta acá (hasta cierto nivel), desconocen las experiencias del movimiento revolucionario, lo que los lleva a comenzar desde el nivel del zócalo. Pero, realmente, compañeros, yo me doy cuenta de la pobreza franciscana que tienen los teóricos de la izquierda. Bueno, no hay que ser tan vehemente, y menos yo, pero, bueno, pido disculpas.
Termino con una anécdota: En una debate en la Facultad de Ciencias Sociales estaba Perdía, que fue uno de los jefes más importantes de Montoneros, estaba Rubén Dri, un intelectual, teólogo, muy importante en Argentina, estaba yo y estaba un militante del morenismo, del Partido Socialista de los Trabajadores, esto fue para la semana del 24 de marzo. Más allá de las diferencias, expuso Perdía, expuso Dri, expuse yo, con diferencias, con debate, es lógico. Le tocó al representante del morenismo, que se presentó como representante de las comisiones internas de todas las fábricas más importantes de Argentina, no sé cómo hacía, trabajaba diez días en cada fábrica, éste compañero no pudo exponer la concepción del morenismo. Lo único que hizo fue criticar un poco a los montoneros, y después se puso a criticar toda la experiencia del PRT y, encima, macaneando. Ese es el nivel del que parte la izquierda después de la derrota.
Eso explica que después de la crisis más grande de la historia argentina, la izquierda, que había avanzado mucho en varios terrenos, como en el terreno de las organizaciones de los trabajadores desocupados, se había extendido, era un movimiento fuerte, en el plano electoral hacía 40 años que no sacaba tantos votos, en general estaba mejor que muchos años atrás, desde la derrota revolucionaria nunca había estado mejor la izquierda que en octubre de 2001. Vino la crisis más grande de la historia argentina, vino la Rebelión, y la izquierda desapareció. No pudo dar cuenta de la Rebelión del 2001. La izquierda quedó al margen. Por eso es que estamos resucitando nosotros. La gente empieza a decir, bueno, a ver estos, que eran los malos de la película, algo habrán hecho. Y sí. Perdonen, pero como uno no tiene abuela, se tiene que elogiar un poco.
Ester Alí: En todo caso, desde esa posición que vos decís del morenismo, lo que se hace es trade-unionismo puro. En la década del 50, Moreno planteaba concretamente que la CGT tenía que convertirse en el partido revolucionario, por lo cual era un planteo trade-unionista, del más puro sindicalismo del inicio de la revolución. En esta cuestión de decir que uno ha sido derrotado, que hemos sido derrotados o no, obviamente uno se refiere a esta batalla, porque se está diciendo que el remedio para esta enfermedad no puede ser nada, porque no ha habido nada que haya superado al marxismo, en ese sentido no hemos sido derrotados, lo que digo es que hay ahora por delante un fuerte debate ideológico.
Y en esa mesa, a la que vos hacés referencia, se hace carne, claramente, el nivel de retraso que ha generado todo este tiempo de falta de organización revolucionaria, todo este tiempo de falta de organizaciones clasistas, y todo este tiempo de ausencia de los mejores elementos del pináculo del enfrentamiento de clases en Argentina, que fue en los 70. Porque el señor Perdía no podría estar sentado en ningún lado, porque Perdía, aparte de haber sido un dirigente de Montoneros, fue un hombre conchabado por el Ministerio del Interior durante el menemato, para pasar informes, y fue tan torpe que ha firmado contrato. Entonces, un tipo que trabaja para la policía y se sienta en la mesa de los revolucionarios sobrevivientes, habla del grado de… En otro momento, hubiese terminado, como correspondía… Se pasea su humanidad como puede porque hemos caído en el peor de los descréditos…
Público: Bueno, pero entonces, ahí el único que se salvaba era Daniel, porque Rubén Dri fue testigo de la fiscalía en el juicio de los compañeros de La Tablada…
Daniel De Santis: Bueno, yo soy el profesor de la cátedra, no puedo estar… pero yo me refería a la cuestión teórica…
Ester Alí: Pero no hay cuestión teórica con un miembro de la policía…
Público: Exactamente en ese punto es donde queda bien graficado el nivel de la derrota ideológica. Es en ese punto, en donde nos obligan a empezar como si nada hubiese pasado, porque la historia sucede, y sucede, como vos decías, con las cosas que hemos hecho bien, con las cosas que hemos hecho mal, y el aplicar la experiencia a la vida implica el corregir los errores y resolver los problemas. Que Perdía, después de haber sido funcionario de la Secretaría de Seguridad Interior, entre el año 94 y 98, pleno ejercicio del Ministerio del Interior de Corach, hoy se ponga la vincha y hable de los tiros que tiró hace 40 años, la verdad, eso implica, no hay otra manera de describir la derrota…
Daniel De Santis: No, no, pero le preguntaron eso, ¿eh?
El mismo del público: Pero no hay que preguntarle nada, hay que molerlo a fierrazos…
Ester Alí: Yo quiero hacer una observación: hablando de la lucha ideológica, ese tipo fue el adalid de la lucha ideológica de la burguesía, porque acá, cuando volvió la democracia, lo llevaban como un simio al programa de Neustadt para que explique por qué tenían que indultar a los comandantes. Y levantaba la teoría de los dos demonios, porque acá había habido una guerra, decía, y ellos habían perdido y ahora entendían que ese era el momento… Esos tipos fueron el caballo de Troya de lo peor de la reacción para establecer la impunidad de los asesinos de los compañeros. Entonces, que un tipo de esos se siente y nadie lo tome de las solapas, significa, justamente, el grado de retraso en el que hemos caído. Porque el retraso no se mide por la voluntad del puñado de compañeros que quiera salir de esta situación, se mide por el grado de conciencia de la clase, por el grado de educación de la clase, por el grado de la información de la clase. Yo no creo que los muchachitos que laburan con Perdía sepan que ha sido un buchón contratado, con contrato registrado, porque no estamos hablando de la teoría conspirativa, no: firmó contrato. Porque fue el precio que le pusieron por entregarse: que ponga el gancho. Y ese tipo habla de ese grado de retraso. Lo otro, las capas organizativas, que se da en las masas, como cualquier forma de lucha, son herramientas, son transitorias, si se interviene en esa forma trucha, con un programa, como vos decís, con un programa revolucionario, clasista, con un programa que vuelva al manual, sí, va a terminar en buen puerto. El problema no fue el movimiento piquetero, porque no tenían ninguna otra manera de resistir que no fuese esto, el problema fue que se llevó al movimiento piquetero a ese callejón sin salida que es el horizontalismo. Y fíjense ustedes que el horizontalismo, para poder perdurar, tuvo que terminar con el único gesto horizontal que tenía, que era la asamblea. Las asambleas se suspendieron en los cortes de ruta, para el 2001 ya no querían más asambleas en los cortes de ruta, porque las asambleas planteaban piquete por tiempo indeterminado, prenderle fuego a Repsol, así que no querían más asambleas, cuando empezaron a tratar esas cosas.
El problema del movimiento piquetero no fue que un sector de la población pauperizado sale a la lucha por su mera subsistencia. Eso es bueno. El problema es con qué programa salió, adónde lo llevaron. Como el problema del movimiento sindical en la actualidad no es que los obreros no tengan derecho a organizarse, es adónde va el movimiento sindical y liderados por quienes está. El problema del proletariado, del tipo que tiene suerte de tener trabajo, en la actualidad no es que se le prohíbe la forma organizativa sindical, no, eso se fomenta, si están los sindicatos en manos de la burocracia, el problema está en que no se les permite formas organizativas que se traduzcan en independencia de clase. Nadie habla de las agrupaciones sindicales, todo el mundo habla de la participación institucional en los sindicatos. Y, claro, la lista no gana nunca, porque los que legalizan la lista son ellos, y en el mejor de los casos, cuando la lista gana…
Daniel De Santis: No, no, pero hay algunos síntomas buenos, por ejemplo el Movimiento Intersindical Clasista. En ese debate del que estábamos hablando, el mayor interés del público fue el PRT, de lo que se terminó hablando fue del PRT, a la gente le interesaba eso. Y a Perdía le preguntaron eso: ¿cómo explicaba él que había estado en el gobierno de Menem? Y la verdad es que como estaba pensando en lo que tenía que decir, no escuché. Y dije: qué pregunta bárbara, me la perdí.
Bueno, es la Cátedra Che Guevara, se discute, tenemos pasión, no es una cátedra común de la facultad, quiero decir que, por ahí, si uno dice cosas fuertes, no se asusten…

0 Responses to “Surgimiento del movimiento obrero en Europa. Revolución de 1848. La Primera Internacional. La comuna de París”



  1. Dejar un comentario

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




Esta es la página del Centro de Estudiantes de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de La Plata, Buenos Aires, Argentina.

Sumate!

Grupos de Google
Centro de Estudiantes de Trabajo Social
Visitar la página de este grupo
(solicitá convertirte en miembro)

Boletín

Jorge Julio Lopez

Este sitio funciona gracias al Software Libre , construcción colaborativa de herramientas informáticas para la libertad de expresión.

Nos visitaron

  • 105,014 veces

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: